La Constitución de 1993, vigente desde hace 31 años, ha sufrido 128 modificaciones, lo que representa una reforma del 57.65% del texto original. A través de 32 leyes de reforma constitucional, se han intervenido 110 artículos, se derogó un artículo, se modificaron 10 disposiciones transitorias, se cambió el texto de un título y se crearon 6 nuevos artículos. Sin embargo, estas reformas, según especialistas, se realizaron sin un debido consenso social y respondiendo, en muchos casos, a intereses políticos de turno.
De acuerdo con el constitucionalista Pedro Grández, estas modificaciones han convertido a la Constitución en un instrumento “irrelevante frente a los poderes fácticos y los intereses de grupo”, lo que ha generado desconfianza ciudadana y un progresivo desgaste de su legitimidad. La falta de respeto por su contenido y la constante manipulación han permitido que se convierta en un texto “parcheado” que, lejos de promover la gobernabilidad, profundiza la crisis política y social.
Reformas a lo largo de tres décadas
Promulgada por el entonces presidente Alberto Fujimori el 30 de diciembre de 1993, tras su aprobación en referéndum el 31 de octubre del mismo año, la Constitución de 1993 ha sido objeto de múltiples cambios desde sus primeros años. La primera reforma ocurrió el 10 de junio de 1995, mientras que las últimas fueron promulgadas en diciembre de 2024 por la actual presidenta, Dina Boluarte.
Durante este período, se han introducido cambios significativos que marcaron el rumbo institucional del país. Según el constitucionalista Samuel Abad, algunas de las modificaciones más relevantes incluyen:
- La eliminación de la reelección presidencial.
- La modificación del sistema de descentralización.
- El reconocimiento del voto para miembros de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional.
- El aumento del número de congresistas a 130.
- La creación de la Junta Nacional de Justicia (JNJ) en reemplazo del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM).
- La regulación del financiamiento de organizaciones políticas y propaganda electoral.
- El impedimento para postular a cargos públicos a personas con sentencia condenatoria en primera instancia.
- La eliminación de la inmunidad parlamentaria.
Además, luego de la crisis política ocasionada por las elecciones del año 2000, se aprobó una reforma que adelantó el fin del mandato presidencial y congresal al 28 de julio de 2001.
Entre las reformas recientes destaca la reinstauración de la bicameralidad, aprobada por el Congreso actual, la cual establece la creación de una Cámara de Diputados y un Senado a partir de las elecciones del 2026. Esta propuesta fue rechazada en el referéndum del 2018 durante el gobierno de Martín Vizcarra, pero fue finalmente impuesta por la mayoría parlamentaria actual.
Debate y falta de consenso
El artículo 206 de la Constitución establece el procedimiento para su reforma, exigiendo la aprobación de los cambios en dos legislaturas ordinarias sucesivas o, en su defecto, mediante un referéndum si no se alcanza la mayoría absoluta. Pese a ello, las reformas implementadas no han logrado generar consenso ni atender las demandas ciudadanas.
Mientras sectores de la izquierda y movimientos sociales insisten en la necesidad de una nueva Constitución, la derecha política y el poder económico defienden su continuidad, aunque permiten reformas parciales que, según analistas, privilegian intereses de grupo.
El constitucionalista Samuel Abad advierte que las reformas deberían ser procesos reflexivos, realistas y participativos, donde se aborden temas estructurales de manera consensuada:
“Una reforma no se construye de la noche a la mañana. Debe ser una labor meditada, reflexiva, realista y con la mayor participación posible, que tome en cuenta los intereses de la ciudadanía y garantice la gobernabilidad”.
Por su parte, Gorki Gonzales señala que la Constitución atraviesa un proceso de declive debido a su manipulación por los poderes de turno, lo que genera una progresiva pérdida de legitimidad:
“La Constitución languidece socialmente, pierde prestigio y se aleja de la confianza de los ciudadanos como instrumento de paz y convivencia civilizada”.
La Constitución en cifras
De los 206 artículos originales, 110 han sido modificados, se han reformado 10 disposiciones transitorias, y se derogó un artículo. A ello se suman las 6 nuevas disposiciones incorporadas al texto. Sin embargo, las intervenciones no han resuelto problemas estructurales ni han logrado consolidar una visión integral del país.
Además, el Congreso debate actualmente otras cuatro propuestas de reforma constitucional, las cuales podrían tener un impacto significativo en el sistema electoral y judicial. Una de ellas ya fue votada en primera legislatura, pero no logró la mayoría absoluta en la segunda, por lo que se planteó una reconsideración para evitar el referéndum y aprobarla únicamente en el Parlamento.
Conclusión: una Constitución cuestionada
A 31 años de su promulgación, la Constitución de 1993 continúa siendo un instrumento sujeto a modificaciones constantes y falta de consenso. Mientras algunos sectores defienden su vigencia como base del actual modelo económico y político, otros consideran necesario reemplazarla mediante una Asamblea Constituyente que permita crear un nuevo pacto social más representativo y democrático.
Lo cierto es que las reformas realizadas hasta ahora responden más a intereses particulares que a un proyecto integral de país, lo que ha debilitado su legitimidad y la confianza ciudadana en las instituciones. Como lo advierte Samuel Abad, “se reforma una Constitución que no se respeta”, en un contexto de crisis donde el poder de turno busca imponerse sin atender las demandas de la sociedad.
Informe elaborado bajo la autoría de César Romero para portal La República.




