Laudato sie, mi’ Signore cum tucte le Tue creature, spetialmente messor lo frate Sole (San Francesco d’Assisi).
Israel Tolentino
Por momentos se siente que se escribe sólo epitafios. Me escribe mi amigo Martín Bonadeo (Buenos Aires, 1975) y comparte un texto sobre la relación del Papa Francisco con el Arte, y otra vez los recuerdos y la cercanía con la plaza de San Pedro y el Papa.
El día que eligieron a Francisco, recorría la Av. Brasil trepado en un bus, de pronto llamo a Elita mi novia, para comentarle la noticia, ella, no sólo ya sabía sobre su nombramiento, sino que, me cuenta rápidamente que lo había conocido en los años mientras vivió en Buenos Aires: “para entonces se llamaba Jorge Mario Bergoglio, luego de terminar la Santa Misa empezó a saludar a los que estaban adelante. Tuve un gran deseo de saludarlo, de darle mi mano, pero las posibilidades que llegase dónde mi eran pocas. Había mucha gente. No sé cómo pasó, pero me saludó”. Nos casamos con Elita ese 2013.

Como a muchos de nosotros, su nombre nos vinculó de arranque con la presencia de Francisco de Asís,
una vida que aprendí a admirar con “Brother Sun, Sister Moon” hermosa película de Franco Zeffirelli
(1972). “El loco de Dios”, como recuerda Javier Cercas en una reciente novela.El 2019, el Papa vino a Perú, la sorpresa en esa visita fue el encuentro que sostuvo con el sacerdote salesiano Ugo de Censi (1924 – 2018), padre amigo, quien en alguna ocasión dijo ¡es un buen Papa! Estoy de acuerdo con “sed pastores con olor a oveja». El camino espiritual misionero de la Operación Mato Grosso (OMG) fundada por el padre Ugo quedaba afianzado con ese encuentro. Recordé a J.J. Salazar, hablando sobre la OMG. Preguntando ¿ellos son de los curas buenos? Mientras me dejaba en Barranco y quedaba en visitar Chacas.
El siguiente momento de cercanía, fue cuando en un viaje realizado a Puerto Maldonado, para visitar a un valioso colectivo de artistas del pueblo Arakbut, mi visita coincidió con la preparación de Yesica Patiachi Tayori, artista y lideresa del pueblo a un viaje de audiencia con el Papa Francisco, un viaje de tres mujeres “indígenas” Latinoamericanas, ella representaba a su pueblo Arakbut y el colectivo de artistas Etochime. En ese momento, en el taller, preparaban una imagen para llevar como regalo a Francisco, nada de lo pintado, tenía la madurez para ese viaje. De pronto, Yesica me cuenta que tienen una pintura donde explican el mundo Etochime comparado con el actual, pero es un cuadro grande, está relegado y no tiene bastidor, me repite con fastidio. ¡Vamos a verlo! Subimos, miré esa pintura y le expliqué prontamente que era el regalo que debía viajar. Fue la primera vez que el Papa recibía mujeres indígenas en una audiencia, tenía la firme necesidad de indagar sobre el rol de la mujer y su labor misionera; acercarse a temas de educación, sociales, ambientales y culturales de la amazonia. Era trascendental que esa pintura llegara a sus ojos.

El último acercamiento fue por mi amigo Martín Bonadeo, “Yo fui de los últimos de los cientos de personas que saludó y escuchó pacientemente ese día, al igual que todos los miércoles”. Su proyecto por la Paz del Mundo llegó a El Vaticano y pudo conversar un poco con el Papa Francisco y entregarle el hermoso libro (semeja un breviario) de su proyecto Pacha Kutiq Wanka (PKW), donde aparecemos junto a Martín, Gustavo Buntinx y Angelo Colombo. Nunca sabremos si Francisco revisó todas sus páginas.
Comparte Fernando Ampuero: el papa Francisco de joven, cuando era profesor de literatura y a quien Jorge Luis Borges consideró “un jesuita transgresor” y un “muy buen lector”.

“Dejando de lado este detalle, el padre Bergoglio es una persona inteligente y sensata; con él se puede hablar de cualquier tema: de filosofía, de teología, de política. Pero hay algo que me alarma un poco; he observado que tiene tantas dudas como yo. Lo cual no sé si está bien en un religioso. Mi madre se hubiera horrorizado de una cosa así”.
Concluyendo, en palabras del Papa: “El arte es un medio muy poderoso para transmitir el mensaje de la belleza de la naturaleza. En efecto, “cuidar el mundo que nos rodea y nos sostiene significa cuidarnos a nosotros mismos. Pero necesitamos constituirnos en un ‘nosotros’ que habita la Casa Común”. Terminaba el texto y la noticia “Habemus Papam” recorría el mundo (Pozuzo, mayo 2025).




