La tensión entre Pakistán y Afganistán escaló drásticamente luego de que el ministro de Defensa pakistaní, Khawaja Asif, declarara “guerra abierta” contra el gobierno talibán. El anuncio se produjo tras una cadena de ataques y contraataques militares en la frontera común, en uno de los episodios más graves entre ambos países en los últimos años.
“Nuestra paciencia ha llegado al límite. A partir de ahora, es la guerra abierta entre nosotros y ustedes”, expresó Asif a través de la red social X, en un mensaje que confirmó la ruptura total del actual nivel de contención diplomática. Horas antes, Islamabad había reconocido bombardeos sobre objetivos en Kabul, Kandahar y la provincia de Paktia.
El ministro de Información de Pakistán, Attaullah Tarar, sostuvo que las operaciones aéreas estuvieron dirigidas contra posiciones de defensa talibanes y que constituyen una respuesta a ataques previos contra tropas pakistaníes en la zona limítrofe.
Talibanes anuncian represalias
En respuesta, el gobierno talibán afirmó haber ejecutado operaciones de represalia a gran escala contra posiciones del ejército pakistaní. El portavoz Zabihullah Mujahid señaló que las acciones fueron una reacción directa a los bombardeos lanzados por Pakistán sobre distintas ciudades afganas.
Las autoridades afganas denunciaron que los ataques aéreos pakistaníes habrían causado víctimas civiles, incluidas mujeres y niños. Pakistán, por su parte, rechazó estas acusaciones y sostuvo que los objetivos fueron exclusivamente militares.
El intercambio de acusaciones refleja el rápido deterioro de la relación bilateral. Ambos países comparten una extensa frontera históricamente marcada por disputas territoriales, presencia de grupos armados y tensiones políticas. La actual escalada eleva el riesgo de un conflicto de mayor alcance en una región considerada estratégica y altamente inestable.
Balance preliminar
De acuerdo con reportes difundidos por medios internacionales como Al Jazeera, los enfrentamientos en la frontera dejaron al menos 10 soldados pakistaníes muertos y 13 puestos de avanzada capturados por fuerzas talibanas.
En contraste, Pakistán informó haber abatido a 133 combatientes talibanes y herido a más de 200, además de destruir 27 puestos insurgentes y tomar control de otros 9. Las cifras no han podido ser verificadas de manera independiente.
El cruce de versiones sobre las bajas militares y civiles, sumado al tono de las declaraciones oficiales, evidencia un escenario de alta tensión que podría redefinir la dinámica de seguridad en Asia Central. La comunidad internacional observa con preocupación la evolución de los acontecimientos ante la posibilidad de una confrontación prolongada entre ambos gobiernos.




