El anuncio reciente del gobierno regional de entregar un adelanto de 4000 soles a los profesores ha generado indignación en el sector educativo. Este pago, presentado con bombos y platillos, se percibe como una burla a la larga lucha que los maestros han sostenido para conseguir el reconocimiento de la deuda social, fruto de años de preparación de clases en condiciones difíciles, especialmente en zonas urbano-marginales y rurales. La reacción de los docentes es de profundo descontento, calificando este gesto como mezquino y distante de la justicia que merecen.
Los maestros, quienes han dedicado décadas a la formación de nuevas generaciones, se sienten traicionados. Han sido formadores de ciudadanos que hoy ocupan altos cargos, desde congresistas hasta ministros, quienes parecen haber olvidado la importancia de aquellos que los educaron. El actual Ministro de Economía, que se muestra generoso con otros sectores del Estado mediante bonos millonarios para congresistas y sus colaboradores, parece desentenderse de la realidad de los docentes, otorgando un monto que no compensa los años de trabajo y sacrificio.
Es lamentable que, mientras se destinan recursos a otros sectores, los maestros reciban una fracción ínfima de lo que les corresponde. Muchos de ellos han dedicado toda su vida a la enseñanza, y ahora se les ofrece un adelanto que solo puede considerarse como un tranquilizante temporal, lejos de ser una solución justa y digna. El trato que reciben en las oficinas de la procuraduría y las direcciones regionales de educación agrava aún más la situación, ya que se les trata como si fueran mendigos solicitando una limosna, cuando en realidad están reclamando lo que por derecho les pertenece.
La educación es la base de una sociedad justa y próspera, y quienes la imparten merecen un reconocimiento acorde a su invaluable labor. Basta de mezquindades. Es hora de que el gobierno y las autoridades correspondientes tomen medidas para asegurar que los maestros reciban un trato digno y un pago justo por los años de sacrificio y dedicación. El país no puede seguir ignorando a aquellos que han contribuido a la formación de sus líderes y ciudadanos.




