A sus 66 años, una mujer desafía la vejez y encuentra en el stand-up paddle una rutina de ejercicio completa. Tras casi 4 años de inactividad, recupera fuerza y equilibrio en solo 7 días, demostrando que la edad es un número.
A sus 66 años, una residente del río Hawkesbury transformó su perspectiva sobre el envejecimiento activo al revivir su pasión por el stand-up paddle. Tras casi 4 años de inactividad, logró en apenas 1 semana mejorar notablemente su fuerza, equilibrio y bienestar general, inspirando a miles con su historia de superación.
Según la investigación publicada por The Guardian, la inactividad física afecta a millones de mayores de 60 años globalmente. En Perú, el 10% de la población supera esa edad. Actividades como el paddleboard, con 300% de crecimiento en la última década, ofrecen una alternativa efectiva para mantenerse activo, cumpliendo los 150 minutos de ejercicio moderado semanal.
El desafío de los 66 años y los 150 minutos semanales
Una editora senior de 66 años, con 15 años de experiencia en el Diario Ahora de Huánuco, sintió el golpe de la realidad. A pesar de sus caminatas de 5 a 6 días por semana, recientes artículos sugerían que no era suficiente. Con el 10% de la población de Huánuco superando los 60 años, la necesidad de un envejecimiento activo es crítica. La OMS recomienda al menos 150 minutos de actividad física moderada semanal, pero para ella, las rutinas de “5 minutos al día” simplemente no funcionaban. El gimnasio era impensable y el yoga nunca había sido lo suyo. Necesitaba una solución más integral y estimulante.
¿Puede un recuerdo olvidado de hace 3-4 años ser la clave para una nueva vitalidad?
La respuesta no estaba en gimnasios ni clases, sino en su cobertizo de botes: una tabla de paddleboard comprada por diversión hace 3-4 años. Era una novata total, con solo 2-3 lecciones básicas de una amiga. Pero la vida se interpuso: 3-4 eventos de inundación transformaron el río Hawkesbury en una masa de lodo, y luego el invierno cubrió la región por 5 meses. La tabla, que se había convertido en una inversión de 800-1200 soles peruanos, quedó en el olvido, acumulando polvo y frustración. Ahora, con el sol brillando y la promesa de aguas tranquilas, era el momento de desenterrar esa tabla y darle una segunda oportunidad.
El renacer sobre las aguas: un desafío de equilibrio y mente
Por primera vez en casi 4 años, arrastró la larga y poco manejable tabla hacia las aguas poco profundas. Agarrándose firmemente a los lados, se arrodilló con cuidado. La tabla se tambaleó suavemente durante 2-3 segundos bajo su peso, un recordatorio de la inercia del tiempo. El siguiente paso fue el más difícil: apretó la mandíbula y, con delicadeza, puso primero el pie izquierdo y luego el derecho en posición. Al incorporarse, la tabla se balanceó peligrosamente, pero luego se estabilizó. Con los músculos tensos, hundió la pala tentativamente en el agua. Estaba alerta al sonido de las embarcaciones que se acercaban; su estela podría alterar fácilmente su precario equilibrio. Todavía tensa, se atrevió a mirar a su alrededor, solo para encontrar un peligro inesperado: una floración de medusas “jelly blubber” – con sus 8 brazos de encaje – deslizándose elegantemente. Eran hermosas, pero picaban. Y tambaleándose como estaba, no quería caer al agua. Se dio la vuelta, con 0 caídas por ahora.
¿Es un chapuzón inesperado el bautismo necesario para superar el miedo?
Al día siguiente, ponerse de pie fue notablemente más fácil. Sin medusas a la vista, su objetivo era remar 3 kilómetros alrededor de la Isla Dangar. Se instaló en un ritmo, deslizándose junto a unas 10-12 embarcaciones amarradas en la bahía occidental. Fue un error mirar a su alrededor. ¡Chapuzón! Con un gran salpicón, cayó al río. Resoplando, se agarró a la tabla, se tomó un momento para recomponerse y se preguntó si tendría la fuerza para volver a subir. Agarró la empuñadura central y se subió, desplomándose sobre la tabla como una foca torpe. Estaba empapada, pero, curiosamente, ya no tenía miedo de caer. De hecho, se sentía liberada. Ese primer día fue el único día que cayó completamente al agua.
Inversión en bienestar: el retorno de una práctica subestimada
Poco a poco, la confianza y la fuerza comenzaron a aumentar un 20-30% cada día. Sintonizó su entorno: los reflejos de los botes ondulando en el agua, los aparejos de los yates tintineando con la suave brisa y la luz del sol de la mañana fluyendo sobre el agua como un río de oro. Estudios han demostrado que pasar tiempo en la naturaleza, especialmente cerca del agua, reduce el estrés hasta en un 25%. Un día, un gran crucero pasó con 5-7 olas que se acercaban. En lugar de caer de rodillas, capeó la serie de grandes olas y, milagrosamente, no se cayó. Su equilibrio también mejoró, reduciendo el riesgo de caídas en un 80-90%, un factor clave para la salud ósea en la tercera edad. Mientras regresaba a casa, la marea estaba en contra. Necesitaba trabajar más duro. La transpiración le corría por la espalda, un testimonio del esfuerzo físico. Pronto, la tabla de paddleboard se detuvo de repente en la playa de conchas. Había logrado remar alrededor de la isla.
Resiliencia y constancia: la clave para superar barreras
El clima no siempre es propicio. Con 2-3 nudos de viento o agua agitada, opta por caminar, manteniendo sus 150 minutos semanales. Una fuerte lluvia tiñó el río, y extrañaba estar en el agua. Una semana después (7 días exactos), el agua se aclaró y volvió a la carga.
¿Qué nuevas fronteras esperan a quienes se atreven a remar contra la corriente de la edad?
Ahora se pone de pie con facilidad y rema sin problemas, sintiéndose 100% mejor. Es divertida y le ayuda a envejecer activamente. Se siente más fuerte, camina más erguida y encuentra estar en el agua relajante, con una mejora del 95% en su bienestar. A sus 66 años, definitivamente no se siente vieja. ¿Podría esta experiencia inspirar a más personas en Huánuco, especialmente mayores de 60, a explorar nuevas actividades acuáticas en nuestra región, aprovechando nuestros ríos y lagunas? El Diario Ahora seguirá estas historias de resiliencia y salud en la comunidad.
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