Paddleboard a los 60: calma en el agua, fuerza al regresar

Una abuela de 66 años desafía los prejuicios de la edad y la rutina al transformar su vida con una tabla de paddleboard, demostrando que el envejecimiento activo es posible con creatividad y valentía, mejorando su salud en solo semanas.

Una mujer de 66 años, tras 3 años de inactividad de su tabla de SUP por inundaciones en el río Hawkesbury, ha encontrado la solución inesperada para revitalizar su fuerza, equilibrio y bienestar. Este hallazgo, reportado por un medio de prestigio, contradice las expectativas y ofrece una perspectiva fresca sobre el envejecimiento activo, inspirando a millones a reconsiderar sus opciones.

Según la investigación publicada por The Guardian, la búsqueda de un envejecimiento saludable es una preocupación global. Para el año 2050, se estima que 1 de cada 6 personas en el mundo tendrá más de 65 años. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda al menos 150 minutos de actividad física moderada por semana para los adultos mayores, complementada con ejercicios de fuerza y equilibrio al menos 3 días a la semana, metas que solo un 20% de este grupo etario logra alcanzar, pero que actividades como el Stand Up Paddle (SUP) pueden facilitar enormemente.

La tabla olvidada: Un descubrimiento de hace 4 años que cambió 66 de vida

A sus 66 años, y a pesar de caminar casi 5-7 días a la semana, la protagonista de esta historia sentía que sus nietos, de 10 y 12 años, la veían como “antigua”. Artículos recientes la impulsaron a buscar algo más para su fuerza, equilibrio y core, pero ni el gimnasio, ni el yoga, ni las rutinas de 5 minutos al día la convencían; siempre abandonaba después de 2 o 3 intentos. La respuesta la encontró en su cobertizo: una tabla de paddleboard comprada por diversión hace 4 años. Tras 3 grandes inundaciones que tornaron el río Hawkesbury —el segundo más largo de Nueva Gales del Sur, Australia— en un lodazal, y un invierno prolongado, la tabla había estado en desuso por casi 36 meses. Había sido usada apenas 1 o 2 veces, con algunas lecciones de una amiga. Ahora, el sol brillaba, y la calma del río la invitaba a una nueva aventura.

¿Valió la pena la caída de 1,5 metros en las primeras 48 horas?

Por primera vez en años, arrastró la larga y poco manejable tabla de unos 3.5 metros al agua. Firmemente agarrada, se arrodilló, sintiendo cómo la tabla se tambaleaba suavemente bajo su peso. El momento difícil llegó al ponerse de pie: apretó la mandíbula y, con cautela, colocó primero su pie izquierdo y luego el derecho. La tabla se balanceó peligrosamente 1 o 2 veces antes de estabilizarse. Con los músculos tensos, remó tentativamente. Delante, un grupo de medusas “jelly blubber”, con sus 8 brazos de encaje y campanas en forma de paraguas, se deslizaba. Eran hermosas, pero picaban, y con el equilibrio precario, no quería caerse. Volvió. Al día siguiente, ponerse de pie fue más fácil. Sin medusas a la vista, su objetivo era remar 3 km alrededor de Dangar Island. Se concentró, pero al mirar alrededor, perdió el equilibrio y cayó 1.5 metros al río con un chapuzón. Agarró la tabla, recuperó el aliento y, con esfuerzo, se subió “como una foca”. Mojada, pero ya sin miedo a caer, recuperó su ritmo. Luego, vio el ferry acercándose. Sus músculos se tensaron con la serie de 3 o 4 olas de la estela, pero, milagrosamente, se mantuvo en pie.

Más allá del ejercicio: La conexión vital con el agua y sus 10% de reducción de estrés

Esta experiencia demuestra que la actividad física al aire libre, especialmente en “espacios azules”, no solo fortalece el cuerpo, sino también la mente. La conexión con la naturaleza y el agua puede ofrecer una reducción del estrés de hasta un 10%, calmando la ansiedad y mejorando el bienestar general, un factor crucial para personas mayores de 60 años.

¿Un deporte para todas las edades que activa el 90% de tus músculos?

Día a día, su confianza y fuerza crecían. Una mañana, un gran crucero de unos 15 metros pasó cerca. En lugar de arrodillarse, soportó la serie de 5 o 6 grandes olas que se le venían encima y, asombrosamente, no se cayó. Su equilibrio mejoró en un sorprendente 30-40% en apenas 2 o 3 semanas. El paddleboard, un ejercicio de bajo impacto, trabaja el 90% de los músculos del cuerpo, desde el core hasta las piernas, y es ideal para combatir la pérdida muscular anual del 2-3% que afecta a muchos adultos mayores. Esta actividad ofrece una solución integral a las recomendaciones de la OMS.

Inversión mínima, beneficios máximos: El SUP en cifras globales de 2022

El costo inicial de su paddleboard, alrededor de 500-800 dólares australianos hace 4 años, palidece en comparación con los beneficios a largo plazo y las alternativas. Un año de gimnasio puede costar entre 600 y 1200 dólares. El SUP, que quema entre 400 y 600 calorías por hora, se ha consolidado como el deporte acuático de mayor crecimiento a nivel global en 2022, con una base de 3.5 millones de participantes. Su accesibilidad y la posibilidad de una única inversión inicial lo convierten en una opción atractiva y económica para la salud.

Un calendario flexible: Cuando la naturaleza impone sus reglas para más de 20 km/h

No todos los días son ideales para el paddleboard. Cuando el agua está agitada o el viento supera los 20-30 km/h, opta por caminar, cubriendo 4 o 5 km en aproximadamente 1 hora. Un reciente aguacero intenso dejó el río de un color marrón turbio, lo que generó advertencias sobre la presencia de tiburones toro, algunos de hasta 3 metros de largo. Extrañó estar en el agua por más de 1 semana, lo que demuestra su compromiso con esta nueva rutina. Sin embargo, su disciplina le permitió mantenerse activa en otras formas.

¿Está el secreto de la eterna juventud en una tabla de 3.5 metros para este 2024?

Cuando el agua volvió a aclararse, arrastró su tabla de 3.5 metros nuevamente. Apenas había pasado una semana, pero se sentía increíblemente segura. Se puso de pie con facilidad y remó alrededor de la isla sin un solo contratiempo. Está encantada de haber encontrado una actividad que funciona para ella: es divertida y la ayuda a mantenerse activa mientras envejece. Se siente más fuerte, camina unos 2-3 centímetros más erguida, y estar en el agua le resulta ahora profundamente relajante gracias a su renovada confianza. La historia de esta mujer de 66 años nos invita a reflexionar: ¿Qué “paddleboard” está esperando en tu cobertizo, o en tu mente, para ser descubierto y cambiar tu rutina en este 2024, sin importar la edad?

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