Con apenas seis fechas por disputar en las Eliminatorias Sudamericanas al Mundial 2026, la selección peruana vive uno de sus momentos más críticos de los últimos años. Últimos en la tabla con apenas siete puntos en doce jornadas, la Federación Peruana de Fútbol decidió entregar el timón a un hombre de la casa: Óscar Ibáñez, quien asume como técnico interino con el desafío de mantener viva la esperanza de clasificación. La información fue recogida por el periodista Martín Tumay Soto y publicada por Infobae.
Aunque su designación surgió entre la urgencia y la escasez de opciones, Ibáñez no es un desconocido para el entorno de la ‘Blanquirroja’. Fue preparador de arqueros durante los ciclos de Sergio Markarián y Ricardo Gareca, lo que lo vincula directamente a los años más exitosos del fútbol peruano en décadas. Hoy, su misión es clara: sumar al menos cuatro puntos en esta fecha doble ante Bolivia y Venezuela, dos rivales directos por el cupo al repechaje.
“Ellos están convencidos que sí se puede”, declaró Ibáñez en su primera conferencia como seleccionador, refiriéndose a los líderes del plantel con quienes ya conversó antes de asumir oficialmente el cargo.
Volver a creer: dos partidos decisivos y el regreso de Paolo Guerrero
Este 25 de marzo, Perú recibirá a Bolivia en el Estadio Nacional. El cuadro altiplánico, con 13 puntos, ocupa la séptima posición que da acceso al repechaje. Perú, con 7 unidades, está obligado a recortar la diferencia. Luego, la selección deberá visitar a Venezuela, que suma 12 puntos. En resumen, dos partidos cruciales frente a rivales directos, que podrían marcar la resurrección o el entierro del sueño mundialista.
En este contexto, una de las decisiones más comentadas ha sido el regreso de Paolo Guerrero, ídolo y capitán histórico de la selección, quien meses atrás había anunciado su retiro de la ‘Bicolor’. Sin embargo, tras una conversación con Ibáñez, el delantero de 41 años aceptó volver a vestir la camiseta nacional.
“Cuento con él porque representa mucho para el grupo y para los rivales”, indicó el técnico. Por su parte, Guerrero también explicó los motivos de su retorno:
“Yo tuve una reunión con Óscar (Ibáñez) y no es que me haya convencido, porque nadie me tiene que convencer para jugar al fútbol, simplemente le dije que era hora que más jóvenes estén en la Selección. Sin embargo, me dijo que contaba conmigo y, luego que me consideró, no podía decir que no. En mi casa somos muy nacionalistas y siempre pelearé por lo mío y por mi país”, declaró el actual delantero de Alianza Lima, quien lleva tres goles en la temporada.
Ibáñez y su “herencia emocional” de Ricardo Gareca
A pesar de que la FPF lo ha nombrado como técnico interino, Ibáñez ha asumido con total seriedad y compromiso un cargo que considera un honor. Su vínculo con la generación que clasificó al Mundial de Rusia 2018 es profundo, no solo porque compartió camerino con varios de los actuales referentes, sino porque absorbe la filosofía de trabajo del exentrenador Ricardo Gareca, figura muy querida por la afición.
“Aunque no son tan parecidos en su personalidad, ambos son humildes para escuchar al jugador, trabajadores. Él quiere replicar algunas cosas de Gareca, aunque también de Reynoso o Fossati, porque cree que también se hicieron algunas cosas buenas durante estos años, solo que los resultados no acompañaron”, revelaron fuentes cercanas al comando técnico y a la Videna.
Una de las principales decisiones de Ibáñez ha sido el retorno a un sistema más clásico: la línea de cuatro defensores y el esquema 4-2-3-1, característico del ciclo Gareca. Además, ha dejado en claro que convocará a quienes estén en mejor momento, sin importar trayectoria o nombres.
Alianza Lima, la cantera del momento
Siguiendo su criterio de actualidad, Ibáñez convocó a seis jugadores de Alianza Lima, equipo que atraviesa un excelente momento tanto a nivel local como internacional. Ellos son: Carlos Zambrano, Renzo Garcés, Erick Noriega, Miguel Trauco, Kevin Quevedo y Paolo Guerrero. Asimismo, llamó a Pedro Aquino, quien no había sido considerado por Fossati pero que ahora podría tener un rol clave en el mediocampo.
Consciente del contexto adverso, Ibáñez confiesa que asumir este reto no fue una decisión ligera, aunque para él no hay imposibles.
“Me preguntó un amigo qué difícil lo que estoy haciendo (aceptar dirigir a la selección peruana), pero le respondí que difícil es tomar dos micros todos los días sin saber que iba a ser profesional”, comentó en una de sus primeras entrevistas como DT de la selección.
¿Puede Perú llegar al Mundial?
Con apenas seis partidos restantes en las Eliminatorias, Perú necesita ganar al menos cuatro para aspirar a un cupo directo o al repechaje. Es una tarea titánica, pero no imposible. Los rivales a enfrentar serán, además de Bolivia y Venezuela, selecciones de mayor jerarquía como Argentina, Brasil y Colombia, aunque el cierre del calendario incluye también a Paraguay.
Para muchos, el ciclo parece cerrado, pero Ibáñez cree que aún hay fuego en el alma de este grupo. Apela a la unidad, al amor por la camiseta, y al trabajo serio, aspectos que —según él— no pueden negociarse.
Un técnico que representa la resistencia
Óscar Ibáñez, campeón de América con Cienciano y con una historia de esfuerzo personal que lo llevó de inmigrante a referente en el fútbol peruano, representa también el espíritu de resiliencia de esta selección. Su designación, aunque interina, ha despertado una inesperada ilusión en los hinchas, que ven en su liderazgo una oportunidad para volver a creer.
Su apuesta por un estilo más pragmático, pero con mística y cercanía con el jugador, contrasta con las estrategias más rígidas de Juan Reynoso y el enfoque teórico de Jorge Fossati. Ibáñez sabe que su margen de error es mínimo, pero también que tiene poco que perder y mucho por ganar.
Conclusión
Óscar Ibáñez no es solo el técnico interino de Perú. Es, en muchos sentidos, el último puente emocional entre la generación de Rusia 2018 y la incertidumbre del presente. Con su estilo sencillo pero directo, con decisiones firmes y un regreso estratégico como el de Paolo Guerrero, intenta marcar el inicio de una nueva etapa para la selección.
A seis fechas del final, Perú aún tiene chances. Ibáñez no promete milagros, pero sí entrega, sentido de pertenencia y un trabajo que recupere no solo los puntos, sino el alma de la selección. En tiempos de crisis, apostar por alguien que sabe lo que significa vestir la Blanquirroja puede ser la chispa que despierte una nueva ilusión.




