El debut de Óscar Ibáñez como director técnico de la selección peruana ha generado una ola de optimismo moderado tras la victoria 3-1 sobre Bolivia. Este triunfo, sin embargo, llega en un momento crítico de las eliminatorias sudamericanas rumbo al Mundial 2026, donde cada punto es vital. Ahora, el desafío se traslada a Venezuela, un rival directo en la lucha por la clasificación, en un encuentro correspondiente a la fecha 13.
Según la investigación publicada por El Comercio, la clave del éxito inicial de Ibáñez radica en haber devuelto la confianza y la comodidad a los jugadores dentro del campo de juego.
El análisis del partido contra Bolivia destaca la recuperación de figuras clave como André Carrillo, quien, posicionado como volante, aportó ideas y profundidad al ataque. Este cambio táctico, según se desprende del análisis, evoca momentos de la exitosa campaña clasificatoria al Mundial Rusia 2018. También se resalta el desempeño de jugadores experimentados como Paolo Guerrero, cuyo liderazgo sigue siendo fundamental para el equipo. Sin embargo, también se observaron signos de desgaste físico en algunos jugadores, lo que plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este rendimiento a lo largo del proceso eliminatorio. Es importante recordar que Perú ha enfrentado dificultades en los últimos años para mantener un rendimiento consistente en las eliminatorias, alternando momentos de brillo con periodos de incertidumbre.
Uno de los puntos críticos que se mencionan es la transición fallida tras la etapa de Ricardo Gareca, donde se intentó implementar sistemas de juego que no se adaptaban a las características de los jugadores peruanos. Este experimento, sumado a la posterior gestión de Juan Reynoso y la breve etapa de Jorge Fossati, alejó al equipo de su identidad y generó resultados negativos. La apuesta de Ibáñez, por lo tanto, se centra en recuperar esa esencia y potenciar las fortalezas individuales de los jugadores dentro de un esquema colectivo.
A pesar del triunfo, el análisis advierte sobre la necesidad de mantener la cautela, señalando que la victoria ante Bolivia no ofrece una medida definitiva del verdadero potencial del equipo. Se argumenta que el rendimiento del rival estuvo condicionado por factores externos y que Venezuela representa un desafío mucho mayor. La selección venezolana, bajo la dirección técnica de Fernando Batista, ha mostrado una notable mejoría en su juego y se encuentra en una posición favorable en la tabla de posiciones, lo que la convierte en un oponente de cuidado.
La experiencia de la anterior eliminatoria, donde Perú logró una victoria como visitante ante Venezuela, sirve como referencia, pero no como garantía de éxito. El contexto actual es diferente y el equipo venezolano ha evolucionado. La clave para Perú, según el análisis, será mantener la solidez defensiva, aprovechar las oportunidades de ataque y evitar caer en errores que puedan comprometer el resultado. Finalmente, se subraya la importancia de que el equipo peruano no se aleje de su esencia, buscando un equilibrio entre la modernidad táctica y el respeto por las características propias del fútbol peruano. Mantener los pies sobre la tierra y no dejarse llevar por la euforia del triunfo es crucial para afrontar el desafío que representa Venezuela.



