Si hasta hace siete meses, las calles de Huánuco ya eran un verdadero desorden y caos, actualmente esta situación únicamente ha empeorado. El “brillante” gerente de transportes de la comuna huanuqueña, Teófilo Loarte, sigue otorgando licencias a diestra y siniestra tanto para paraderos como para nuevas líneas de transporte público de pasajeros. Incluso una de las esquinas de la Plaza de Armas es lugar de paradero que por las noches los vehículos hacen largas filas para esperar a pasajeros.
Si bien es cierto que esta gestión tiene poco más de seis meses, hasta el momento no se aprecia intención de mejorar el problema, solo está empeorando.
En horas punta, en diferentes calles de la ciudad, vemos a vehículos estacionar en doble vía, sin ningún reparo.
El caos no solo es para los conductores de vehículos, sino también para los peatones, cada vez se hace más difícil y peligroso cruzar una calle o intersección. Tanto vehículos particulares como públicos, se pelean por avanzar un metro de vía, para poder avanzar, no les interesa si son niños, mujeres embarazadas, o adultos mayores, simplemente no les interesa dar pase. Y si se trata de cousters o micros, es peor.
El señor Loarte puede ser el gerente de Transportes de la municipalidad, pero el gran responsable de todo esto es el alcalde Antonio Jara. ¿Nos preguntamos, qué está esperando para poner orden?
La cantidad de vehículos públicos ha aumentado increíblemente durante la gestión actual, saturando aún más las tugurizadas calles de la ciudad. ¿Cómo podemos mejorar el tránsito de esa manera?
Además de la congestión vehicular, la contaminación ambiental también ha aumentado considerablemente, basta con caminar un poco por las principales arterias de la ciudad, por donde pasan estos vehículos públicos para que se den cuenta de la magnitud del problema.
No solo estamos generando caos, sino también se está generando enfermedades a las personas que viven y trabajan en los alrededores.
Loarte realiza operaciones de control y supervisión, supuestamente, pero estas solo están destinadas a ciertas zonas y vehículos, por decir, trimóviles, mientras que a otras empresas no se les toca. Un poco raro, ¿no?
Señor alcalde, usted es un hombre inteligente y ha recorrido el mundo, entiende que el orden y el principio de autoridad son importantes y esenciales para una gestión pública exitosa. Por ello, es importante tener gerentes capaces, tanto técnica como moralmente, que reflejen estos dos principios.




