La tensión entre Estados Unidos y Venezuela escala peligrosamente tras el despliegue de buques de guerra en el Caribe y la respuesta militar de Nicolás Maduro en la frontera con Colombia. Mientras el chavismo habla de “solidaridad mundial” frente al envío de un submarino nuclear estadounidense, la oposición señala que la amenaza real no proviene del exterior, sino del propio régimen.
En entrevista con La República, Pedro Urruchurtu, excoordinador internacional de Vente Venezuela y parte de la campaña de María Corina Machado, aseguró que los venezolanos siguen firmes en su lucha contra la dictadura. “El régimen es criminal, vinculado al narcotráfico, y tiene secuestrado al país. La verdadera amenaza es interna”, enfatizó.
La oposición considera clave el respaldo internacional, en especial tras la designación del “Cartel de los Soles” como organización terrorista global. Para Urruchurtu, estas acciones abren nuevas posibilidades de presión.
“Los venezolanos decidieron un cambio político al elegir a Edmundo González Urrutia, pero el poder está secuestrado. Por eso debemos seguir presionando hasta concretar la transición”, dijo.
Mientras tanto, el régimen intenta minimizar la escalada militar de Estados Unidos, aunque sus reacciones —contradictorias y desesperadas— reflejan preocupación. Para la oposición, este es un punto de inflexión: “El mundo ya reconoce a Maduro como lo que es: una amenaza para la estabilidad y seguridad de todo el hemisferio”.
Pedro Urruchurtu, dirigente de Vente Venezuela, afirmó que la prioridad no es lo que haga Washington, sino lo que ya está haciendo el pueblo. “Al final, cualquier proceso de ayuda o presión hacia el régimen que nos permita avanzar hacia una transición deberá ser conducido por venezolanos, encabezados por María Corina Machado y Edmundo González Urrutia”, señaló.
El vocero destacó que existe una coordinación con Estados Unidos y con países de la región, y que incluso se habla de una posible coalición internacional frente a la amenaza chavista. Sin embargo, insistió en que la conducción del proceso de transición es una responsabilidad interna.
“La estabilidad de la región llegará sin lugar a dudas una vez desmantelamos el aparato criminal que tiene secuestrado el poder en Venezuela”, aseguró, recordando que el cambio político no depende de potencias extranjeras, sino de la determinación del pueblo venezolano.




