La inteligencia artificial ha revolucionado el panorama tecnológico en los últimos años, transformando la creación de software, la búsqueda de información y la generación de contenido visual con simples instrucciones a chatbots. Sin embargo, la IA aún no ha encontrado una manifestación física predominante en los dispositivos cotidianos, manteniéndose principalmente en aplicaciones móviles, a pesar de los esfuerzos de startups y otras entidades por integrarla en el hardware. El auge de la IA generativa ha disparado inversiones y expectativas, aunque su monetización y aplicación tangible sigan siendo desafíos clave para la industria.
Según la investigación publicada por The New York Times, OpenAI, líder mundial en el desarrollo de IA, se propone abordar este desafío con una audaz estrategia que fusiona talento creativo y capacidad financiera.
Sam Altman, CEO de OpenAI, anunció la adquisición de IO, una startup fundada hace un año por Jony Ive, ex diseñador jefe de Apple responsable del icónico diseño del iPhone, por la suma de 6.500 millones de dólares en acciones. Esta operación, que une a dos figuras prominentes de Silicon Valley, busca inaugurar una «nueva familia de productos» para la era de la inteligencia artificial general (IAG), término que alude a una tecnología futura con capacidades cognitivas equiparables a las humanas. Esta adquisición se produce en un momento en que la competencia en el campo de la IA se intensifica, con grandes tecnológicas invirtiendo fuertemente en investigación y desarrollo.
La adquisición, la mayor realizada por OpenAI hasta la fecha, incorporará a Ive y su equipo de aproximadamente 55 ingenieros e investigadores. Asumirán responsabilidades creativas y de diseño en toda la organización, enfocándose en la creación de hardware que facilite una interacción más intuitiva con la tecnología. La experiencia de Ive en diseño industrial, combinada con la potencia de la IA de OpenAI, podría dar lugar a interfaces de usuario más naturales y dispositivos que se integren de manera transparente en la vida cotidiana.
Aunque Altman e Ive se abstuvieron de revelar detalles específicos sobre estos dispositivos, anticiparon que compartirán más información el próximo año. Ive, de 58 años, describió la ambición del proyecto como «galáctica», con el objetivo de crear «productos asombrosos que eleven a la humanidad». Altman, de 40 años, añadió que buscan ofrecer alternativas a los productos existentes, superando las limitaciones de los smartphones y allanando el camino para la «computación ambiental», donde la IA procesa el mundo en tiempo real a través de dispositivos como colgantes o gafas, respondiendo preguntas y analizando información de manera fluida.
Altman ya había invertido en Humane, una empresa que exploró esta visión con la creación de un pin con IA, pero la startup fracasó poco después del lanzamiento de su producto. Este revés subraya los riesgos y desafíos inherentes a la creación de nuevos paradigmas en la interacción humano-máquina.
Ive expresó cierto arrepentimiento por el impacto del iPhone, mencionando la ansiedad y las distracciones derivadas de la conectividad constante. Altman compartió este sentimiento, describiendo su relación actual con la tecnología como «una calle concurrida en Nueva York o una Las Vegas llena de luces intermitentes». El objetivo es aprovechar la IA para dar sentido a este exceso de información y estímulos. La consultora Gartner anticipa que para 2027, la inversión en tecnologías que mitiguen los efectos negativos de la sobrecarga informativa aumentará un 40%.




