OpenAI solicita al tribunal prohibir a Elon Musk ataques injustos en su contra.

La inteligencia artificial vuelve a ser el centro de una disputa legal de alto calibre. OpenAI, la startup que ha revolucionado el sector, ha solicitado formalmente a un tribunal federal que impida a Elon Musk continuar con sus ataques, mediante la demanda que presentó el año pasado. Este movimiento judicial intensifica la ya tensa relación entre la empresa y el multimillonario.

Según la investigación publicada por The New York Times, OpenAI argumenta que Musk ha emprendido una campaña personal para desacreditar y perjudicar a la compañía. La solicitud ante la corte federal de San Francisco busca detener lo que OpenAI considera “acciones ilegales e injustas” por parte de Musk, y exige que se le responsabilice por los daños causados a la empresa.

El origen de esta confrontación se remonta a las diferencias en la visión y dirección de la tecnología de IA. Musk, quien fue uno de los fundadores de OpenAI en 2015, abandonó la organización tras un desacuerdo sobre el control y el rumbo que debía tomar el desarrollo de la IA. Tras su partida, OpenAI lanzó ChatGPT, consolidándose como un actor clave en el campo, atrayendo a cientos de millones de usuarios y obteniendo miles de millones de dólares en inversiones.

En agosto del año pasado, Musk presentó una demanda contra OpenAI y sus cofundadores, Sam Altman y Greg Brockman, acusándolos de priorizar los intereses comerciales y el avance de la IA sobre el bienestar público. OpenAI responde ahora con una contrademanda, alegando que Musk está utilizando tácticas de mala fe para frenar su progreso en beneficio propio.

OpenAI defiende que las acciones de Musk son anticompetitivas y contravienen su misión original. En un comunicado, la empresa enfatizó su compromiso con el desarrollo responsable y ético de la IA, acusando a Musk de obstruir este objetivo por motivos personales.

Cabe recordar que OpenAI también enfrenta una demanda por infracción de derechos de autor por parte del propio The New York Times, relacionada con el uso de contenido noticioso en sus sistemas de IA. Tanto OpenAI como su socio, Microsoft, han negado estas acusaciones, pero el caso subraya las crecientes preocupaciones y controversias en torno al uso de la información y la propiedad intelectual en el desarrollo de la inteligencia artificial.

La batalla legal entre OpenAI y Elon Musk no solo refleja una disputa personal, sino que también pone de manifiesto las tensiones y dilemas éticos inherentes al rápido avance de la inteligencia artificial y su creciente impacto en la sociedad. El resultado de este caso podría tener implicaciones significativas para el futuro de la regulación y el desarrollo de esta tecnología.