ONU alerta sobre torturas y violencia sexual en cárceles venezolanas tras elecciones de 2024

La Misión Independiente de Determinación de los Hechos de Naciones Unidas advirtió sobre nuevos patrones de represión en Venezuela tras las elecciones presidenciales de 2024. El informe, presentado en Ginebra, documenta detenciones arbitrarias, desapariciones de opositores y graves violaciones de derechos humanos en un contexto marcado por el aumento de tensiones con Estados Unidos.


Según datos difundidos por organizaciones no gubernamentales y citados en el debate del Consejo de Derechos Humanos, 823 personas permanecen encarceladas por motivos políticos en Venezuela, de las cuales 100 son mujeres y 89 poseen ciudadanía extranjera. Al menos 70 se encuentran en estado de salud crítico, pese a que el Gobierno de Nicolás Maduro ha anunciado liberaciones parciales en los últimos meses.


España denuncia detención de 20 ciudadanos en Venezuela
Durante la sesión en Ginebra, el embajador español ante la ONU, Marcos Gómez, exigió la liberación de 20 ciudadanos españoles recluidos en cárceles venezolanas. El funcionario sostuvo que “España exige la inmediata e incondicional liberación de todos los presos políticos en Venezuela” y denunció la negativa a visitas consulares y el incumplimiento del debido proceso. El Gobierno español también manifestó preocupación por denuncias de torturas, desapariciones forzadas y violencia sexual contra los detenidos.


Por su parte, Suiza planteó la posibilidad de una mediación internacional, mientras que Turquía insistió en el diálogo con el Gobierno venezolano. Las autoridades de Caracas rechazaron las acusaciones de la misión de la ONU y calificaron sus informes de “instrumentos políticos de presión”.


Oposición venezolana reclama el cese de persecuciones
Desde Venezuela, el dirigente opositor Henrique Capriles Radonski afirmó que el Gobierno debe “desescalar la represión interna” para exigir a Estados Unidos una reducción de la tensión militar. Capriles criticó lo que denominó “diplomacia de rehenes”, en referencia a intercambios de prisioneros entre Caracas y Washington, y alertó sobre el riesgo de que el país “se prepare para una guerra”.
La misión de la ONU registró dos picos en la represión: en enero de 2025, tras la toma de posesión de Nicolás Maduro, y en julio del mismo año, con nuevas protestas poselectorales.


Violencia sexual y torturas en centros de detención
El informe incluyó 22 casos documentados de violencia sexual y de género en seis estados venezolanos, con víctimas que van desde adolescentes hasta hombres privados de libertad. Entre los patrones identificados se encuentran relaciones sexuales coercitivas, descargas eléctricas en genitales, desnudez forzada y prácticas que podrían constituir esclavitud sexual o prostitución forzada.


Uno de los testimonios citados corresponde a adolescentes detenidos durante las protestas de julio y agosto de 2024. Varias de ellas, de entre 15 y 17 años, aseguraron haber sido víctimas de abusos sexuales en instalaciones de la Policía Nacional Bolivariana. Otros relatos describen humillaciones a familiares de los presos durante las visitas, incluyendo requisas degradantes.


La misión también documentó uso de bolsas plásticas para asfixia, golpes con objetos contundentes, amenazas de violación y torturas eléctricas. Según el experto Francisco Cox, “ante el sometimiento de la justicia al poder ejecutivo, la única esperanza de justicia para las víctimas en Venezuela reposa en instancias internacionales”.