Yeferson Ca
El tiempo es como un ave nocturna que se envuelve en la fría noche sin luna y se pierde entre árboles viejos llenos de instantes del pasado. Los días, las semanas, los meses de este desventurado año han pasado o van pasando aún mientras escribo, mientras derramo algunas lágrimas de recordar lo que se fue, lo que vino y aquello que perdura en la memoria, una imagen inédita de esta época exclusivamente demencial. Once meses, qué tiempo… enero del 2025 me tomaba unas cervezas mientras conversábamos con el Nero y Alex, la noche de aquella vez era cálida, la música en un volumen ideal para los sermones de Alex, para las ironías y risas del Nero. Quién diría que sería la última vez de vernos los tres reunimos. Y traer a la memoria aquellas palabras al despedirse por última vez de mi fraterno Alex: «me alegra que estes bien y progresando, fielmente me alegra».
Aquella vez bebíamos por la celebración de mi cumpleaños, recordé de cómo me coloqué de inquilino de este mundo a los once meses, ya que mi madre había sufrido un accidente y aquello había resultado que había perdido un poco la noción del tiempo del que me llevaba en su vientre, vi la luz de este mundo, y concuerdo conmigo mismo, que no quería nacer en 1990, menos en enero, menos en este mundo; sin embargo, en estos meses alguien me enseñó con la frase: «querer es natural» que es primordial y necesario desear o querer, pero con ello también la ironía de no poder obtenerlo todo.
Febrero de este año entendí que, por más mensajes de textos, por más flores, por más que un mes exista un día en nombre del amor, nada que sea parte del amor es obligado, ni los celos ni el interés ni los besos ni las sacadas de vuelta son obligadas. Ese mes se casó mi hermano mayor, Gustavo, en las tierras costeñas de Ica-Chincha, una maravillosa boda rodeada del mar y sus aguas azulejas. No obstante, empecé a desterrar la idea de nunca más volver a comprar mariposas con flores, quedarse solo era una ventaja en un mundo comulgando por modas de «TikTok». Ese mes en Trujillo se desplomó un techo de un centro comercial y once meses después no hay justicia por los 6 muertos y heridos.
Entre los meses de marzo y abril, hubo incendios, muerte por suero, inicio del juzgamiento al ex presidente Pedro Catillo por su autogolpe, condenaron a Ollanta Humala, y demás hechos realmente casi cotidianos en nuestro país. El fallecimiento del papa Francisco que asoló a muchos, al decir:
«Oficialmente, la Iglesia católica enseña que las personas homosexuales deben ser tratadas con dignidad y respeto», Y también la muerte de Vargas Llosa, literato que llegó a la cúspide de la literatura y quedó en la historia de las artes de la lengua de Castilla, recordando que me inicié en la lectura de sus obras gratamente con «Los cachorros» e identificado con Pichulita Cuellar. Los meses de mayo, junio y julio, siguieron con las horas, los días y semanas que anduvieron con sucesos del pan de cada día, los criminales siguieron operando y matando, sicarios por aquí, políticos por allá, la que entonces era presidente Dina mandaba a comer a todos con 10 soles y de sobra postre, con ello se demostró el afán del peruano para seguir enfrentándose a políticos y sicarios, un mal de nunca terminar.
Los siguientes meses siguieron, pasó Julio, fiesta patrias y cumpleaños de mi hermana, festejo y buena alegría junto a ella en el pueblo de Yanag; agosto, aniversario de Huánuco, las celebraciones y miles de caldos gratis por parte de los ciertos políticos. Setiembre vino con el suave arrullo del viento de invierno o primavera, las luces de las luciérnagas iluminaban y las aves del paraíso cantaban las mañanitas por Rihanna Antuane.
El tiempo inverosímil o verosímil, funesto o alegre, épico o cotidiano… son solo los espectros de los hechos que quedan en la memoria de los otros, que quedan en un tiempo determinado. Por ello uno podrá recordar innumerables sucesos, y este podría ser un texto para más extenso y abultado de cuestiones repetitivas y casi irrelevantes. Por eso concluyo mis cavilaciones y remembranzas de estos once meses que han pasado, he vuelto a escribir, he vuelto a despejar la mente de mis delirios y recuerdos. He vuelto a nacer once meses después.




