Obras sin certificación frenan inversión pública en Pilcomarca y Castillo

En Huánuco, el anuncio de la culminación de importantes obras por parte del Gobierno Regional de Huánuco (Gorehco) ha sido recibido con escepticismo por parte de la ciudadanía y diversos sectores técnicos. Uno de los ejemplos más visibles es el malecón Walker Soberón, ubicado en el distrito de Pillco Marca, cuya ejecución se encuentra en fase final según declaraciones del gerente general Carlos Enrique Ramírez. Sin embargo, este proyecto presenta serias observaciones que no han sido levantadas ni certificadas por las entidades competentes.
El funcionario ha señalado que la obra se inició con un presupuesto no programado y sin el respaldo técnico de entidades superiores como el Ministerio de Transportes y Comunicaciones, lo cual compromete su viabilidad. A esto se suma que, debido a las lluvias recientes, el avance de la obra ha sido postergado en varias ocasiones, afectando directamente su cronograma y su ejecución presupuestal, que según el propio Ramírez solo ha alcanzado un 76 %.
La falta de coordinación institucional es un tema recurrente. Se denuncian transferencias que no se han concretado a tiempo o que no han sido aprobadas, lo cual ha generado retrasos tanto en el malecón Walker Soberón como en otras obras emblemáticas, como el puente Castillo. Aunque el Gorehco sostiene que estos proyectos se encuentran “en plena ejecución”, la realidad es que no cuentan con habilitación de gasto ni con la inversión activa correspondiente. Esta situación ha derivado en que se perciban como intervenciones improvisadas y carentes de planificación estratégica.
Otro punto crítico es la ausencia de obras complementarias esenciales. En el caso del malecón, no se han construido los muros de contención a lo largo de la ribera del río, lo que pone en riesgo a las viviendas colindantes. Las vías de acceso tampoco han sido despejadas ni señalizadas adecuadamente. Adicionalmente, nuevas edificaciones privadas podrían interferir con la culminación del proyecto, generando más retrasos y observaciones.
Finalmente, la realización de actividades como el “Festival del Queso” —que no cuenta con planificación, espacio definido ni participación regional equitativa— refleja una falta de dirección técnica y de visión articulada entre los niveles de gobierno. Mientras el gobernador regional ofrece declaraciones, las obras avanzan sin sustento documentado ni la aprobación de las entidades supervisoras. Sin planificación, el desarrollo regional seguirá aplazado.