La falta de supervisión técnica y el débil control institucional en la ejecución de obras públicas en Huánuco han derivado en una pérdida inaceptable de recursos del Estado. Así lo ha denunciado el gerente regional de Infraestructura, Daniel Maique, quien, tras recorrer distintas provincias de la región, alertó sobre deficiencias estructurales en múltiples proyectos ya recepcionados, muchos de los cuales están inoperativos antes siquiera de entrar en funcionamiento.
De acuerdo con Maique, la situación se repite en prácticamente toda la región: construcciones mal ejecutadas, sin supervisión adecuada ni seguimiento técnico, que terminan colapsando prematuramente. Un ejemplo grave, citó, es el tramo entre San Buenaventura y Huácarachuco, donde la vía presenta fallas estructurales notorias pese a estar recién entregada. “Esto no es un tema personal con el gobernador o sus funcionarios. Es una realidad: las obras están inservibles”, expresó.
El funcionario aseguró que estas irregularidades no son casos aislados. Se trataría, más bien, de un patrón generalizado de ejecución deficiente en infraestructura clave como carreteras, redes de agua potable, colegios y centros de salud, lo cual afecta directamente a comunidades enteras que esperaban soluciones concretas tras años de gestión y trámites ante el Gobierno Regional.
Maique calificó de “robo institucionalizado” el hecho de haber recibido obras sin cumplir con los estándares mínimos de calidad. “No se trata solo de errores técnicos: se está atentando contra el desarrollo de las provincias y contra la dignidad de sus habitantes”, señaló. La consecuencia más visible es el abandono de servicios básicos: colegios cerrados, postas médicas inhabilitadas y vías que colapsan ante la primera lluvia.
Aunque en algunos casos se atribuye el retraso o colapso a condiciones climáticas, el gerente advirtió que la principal causa es la mala ejecución. “Muchas obras ni siquiera resistieron el tiempo necesario para ser inauguradas”, añadió.
Maique insistió en la necesidad de replantear completamente los procesos de contratación y fiscalización. Las comunidades, señaló, no solo han sido víctimas de obras inútiles, sino que ahora deben volver a tocar puertas, gestionar desde cero y suplicar nuevas intervenciones. “Los ciudadanos han sido burlados dos veces: primero al prometerles desarrollo, y luego al entregarles ruinas disfrazadas de progreso”.
Finalmente, el funcionario hizo un llamado a la ciudadanía y a las próximas autoridades regionales: “Se necesita gente honesta, que piense en las escuelas, en los hospitales, en las familias. No más despachos técnicos que firman sin verificar. La región merece obras que sirvan, no solo expedientes para justificar el gasto”.




