El alcalde del centro poblado de Llicua, Joel Luna, alertó públicamente sobre la paralización de la obra de encauzamiento de la quebrada Agorragra, un proyecto considerado crítico para la seguridad de la población en temporadas de lluvias y que lleva casi tres años de ejecución.
De acuerdo con sus declaraciones, la obra —ejecutada por el Gobierno Regional de Huánuco— fue iniciada en mayo de 2023 y reactivada brevemente en enero de 2025, pero actualmente se encuentra suspendida, sin una explicación formal ni una fecha de reinicio confirmada.
Falta intervenir el 40%
El alcalde afirmó que, según los informes preliminares de su despacho, la intervención estaría completada en un 60 %, pero aún falta intervenir un tramo clave en la parte alta del cauce, donde se concentra el mayor riesgo de desbordes.
Luna recordó que, tras la paralización anterior, a inicios de este año se produjo un nuevo desborde de la quebrada Agorragra, que dejó graves daños materiales y al menos una víctima mortal. Afirmó que ese hecho, que calificó como evitable, se convirtió en un llamado de atención sobre la necesidad urgente de culminar las obras.
Recalcó que la temporada de lluvias está por iniciarse en septiembre y advirtió que esperar una nueva emergencia para actuar sería una “irresponsabilidad institucional”.
“Necesitamos acciones concretas”
Frente a esta situación, el alcalde anunció que ha solicitado formalmente al Gobierno Regional una explicación sobre la suspensión de los trabajos, así como detalles del plan previsto para su reanudación.
En sus palabras, “lo que la población necesita no son promesas, sino acciones concretas antes de que sea demasiado tarde”. Añadió que se necesita claridad respecto al estado técnico del proyecto y si la paralización está vinculada a problemas de consultoría o a procesos administrativos no resueltos.
Joel Luna sostuvo además que, de forma paralela a sus pedidos, ha iniciado coordinaciones con la Municipalidad Distrital de Amarilis para ejecutar acciones de prevención. Indicó que, junto con el área de Defensa Civil de Amarilis, liderada por el ingeniero Agüero, se realizará una supervisión técnica in situ en los próximos días.
Esta visita permitirá, según explicó, evaluar el estado actual del cauce y definir intervenciones de emergencia como la descolmatación, la señalización de zonas de riesgo y la eventual evacuación de algunas familias vulnerables.
El alcalde señaló que el material acumulado por los trabajos previos, que no fue retirado a tiempo, podría haber contribuido al colapso del cauce durante las lluvias pasadas.
Zonas de riesgo
En ese sentido, remarcó la necesidad de que se realice una limpieza inmediata, sobre todo en los tramos donde el cauce atraviesa zonas densamente habitadas.
Según dijo, el peligro no se limita al área rural de Llicua, sino que afecta también a sectores urbanos como Brancacho, Jirón Mayro y la Calle Principal, zonas donde se concentra buena parte de la población del centro poblado.
Consultado sobre la situación de las familias asentadas en zonas cercanas a la quebrada, Luna estimó que entre 200 y 300 viviendas podrían estar dentro de áreas de riesgo. Aclaró que muchas de estas familias han construido sus casas dentro del mismo cauce natural, lo que incrementa el nivel de exposición frente a cualquier desborde.
Informó que, como primera medida, la Municipalidad de Amarilis ya notificó a varios de estos hogares sobre su situación legal y los riesgos existentes. Sin embargo, reconoció que aún no se ha determinado una solución definitiva para su reubicación.
Finalmente, el alcalde reafirmó su llamado a las autoridades del Gobierno Regional para que actúen con urgencia y responsabilidad. Insistió en que la comunidad necesita claridad, planificación y prevención, no anuncios inconclusos ni postergaciones indefinidas.
“Una obra de prevención no puede quedar en el abandono justo cuando más se necesita. Estamos a tiempo de evitar una nueva tragedia, pero eso requiere decisión política y técnica”, concluyó.
Dato
En ese contexto, Luna adelantó que se viene gestionando un terreno alternativo dentro de Amarilis para reubicar a las familias que se consideren en riesgo inminente. No obstante, señaló que este proceso requiere coordinación interinstitucional, apoyo técnico y recursos específicos para evitar que los mismos errores se repitan en futuras temporadas.




