Este último fin de semana sucedió algo sumamente preocupante y que no debería de volver a ocurrir jamás. La reciente área de Neonatología del nuevo hospital Hermilio Valdizán se quedó sin energía eléctrica, dejando con ello en alto riesgo a seis recién nacidos.
Por un lado, para salir de la rutina, parece que alguna falla en el sistema de Electrocentro dejó sin energía eléctrica al nosocomio. La empresa no se ha pronunciado oficialmente, hasta el momento. Pero, los que vivimos en Huánuco estamos casi acostumbrados a las falencias que tiene la empresa, las cuales se presentan de manera constante.
Por otro lado, el residente de la obra del hospital comunicó simplemente que la falla no estaba dentro del centro hospitalario.
Se debe de resaltar esto. Hablamos de un área tan vital donde se resguarda a los bebés recién nacidos. Y el considerar una falencia tan básica como la falta del fluido eléctrico, es arriesgar sus vidas y en el peor de los casos, condenarlos a la muerte. Pero, sorprendentemente, la explicación del residente de obra fue que simplemente
el seccionador de energía no les proporcionaba continuidad en fluido eléctrico. ¿Entonces, dónde está el sistema eléctrico de respaldo que debe tener el hospital?
¿Es que acaso los funcionarios del gobierno regional avalaron la entrega del nosocomio en estas condiciones?
Se sabe que el gobernador Alvarado está presuroso de que todas las áreas del hospital de Contingencia se trasladen al nuevo nosocomio, pero ¿se ha tomado en cuenta, al menos, estos detalles tan esenciales?
Entendemos que, por más bajones y cortes de luz que pueda haber, el hospital en general, y en especial el área de UCI y de Neonatología, deberían de tener un sistema eléctrico especialmente diseñado para garantizar la calidad y el suministro constante de energía. Más aún cuando se tiene equipos tan sensibles en estas áreas que tienen que sostener la vida de pacientes tan vulnerables.
Bajo ningún motivo los responsables del nosocomio deberían de confiarse del servicio de la empresa proveedora. Se conoce que la calidad del servicio no es buena y está lejos de serlo.
Para concluir, genera mucha preocupación que el nuevo hospital no cuente con un sistema de contingencia de energía, que es sumamente básico. Las preguntas siguientes son, ¿Intervendrán las autoridades competentes? ¿O simplemente no pasará nada, como siempre?




