A las puertas de un nuevo año escolar, nos enfrentamos a una realidad preocupante en el ámbito de la infraestructura educativa en Huánuco. Emblemáticos centros educativos, como el colegio Illathupa, se encuentran en medio de prolongadas obras de construcción que, basándonos en precedentes como el colegio Hermilio Valdizán, amenazan con extenderse más allá de lo razonable. La pérdida de equipos y la incertidumbre sobre cómo se llevarán a cabo las clases técnicas y laborales subrayan un problema sistémico que no puede seguir ignorándose.
La situación es aún más crítica en colegios como el Juana Moreno, declarados en emergencia y con riesgos de derrumbe, un llamado de atención que Defensa Civil ya ha hecho. Esta problemática no se limita a la zona urbana; en áreas rurales y distritos como Pillco Marca y Amarilis, las condiciones son igualmente desalentadoras, si no peores. Aunque nuestra región ha sido relativamente afortunada de esquivar los embates del fenómeno del Niño este año, no podemos permitir que la suerte sea nuestro único plan de contingencia.
Frente a este escenario, es imperativo que el director regional de educación y el gobernador de Huánuco tomen cartas en el asunto de manera urgente y decisiva. No se trata solo de garantizar espacios físicos adecuados para el aprendizaje, sino de asegurar un entorno seguro y propicio para el desarrollo educativo de nuestros niños y jóvenes. La adaptabilidad mostrada por la dirección del colegio Illathupa, que ha buscado soluciones temporales para el inicio de clases, debe ser la excepción y no la norma.
Es crucial que la fiscalización y supervisión se extiendan también a los colegios privados, asegurando que todos los entornos educativos cumplan con los estándares de seguridad y calidad. La educación es un derecho fundamental y como tal, debe ser protegido y promovido por todas las instancias de gobierno y la comunidad educativa en su conjunto.
Este es un momento para la acción colectiva, donde directores, profesores, padres de familia y autoridades deben unirse en un esfuerzo común por mejorar las condiciones de nuestras instituciones educativas. La educación de nuestros niños y jóvenes no puede estar condicionada por la infraestructura; es nuestra responsabilidad como sociedad garantizar que cada estudiante de Huánuco tenga acceso a una educación de calidad en un ambiente seguro y estimulante.




