El congresista Daniel Mora Zevallos, principal impulsor y promotor de la Ley 30220, fue contundente al manifestar que la reforma del sistema universitario peruano está dejando muertos, heridos y llorones en clara alusión a los detractores y a todos quienes se oponen a la implementación de la ley cuyo objetivo es mejorar la calidad educativa universitaria que ubica al país en los últimos lugares a nivel mundial. Apenas han transcurrido dos años de la aplicación de esta ley y los primeros signos de mejoría comienzan a notarse en las principales universidades privadas del país y algunas estatales.
Daniel Mora, que arribó a Huánuco para una determinada agenda, brindó una conferencia magistral en el auditorium del Colegio de Abogados de Huánuco, donde planteó un diagnóstico de la Educación Superior Universitaria sobre los actos de corrupción que se detectaron en las universidades peruanas y culminó con el análisis de la reforma universitaria y su implementación.
Un diagnóstico fatal de la
realidad
Al efectuar el diagnóstico, recordó que cuando la Comisión de Educación del Congreso de la República planteó a la Asamblea Nacional de Rectores la necesidad de elaborar una nueva ley universitaria para que responda a los retos de la actualidad y el futuro, de un apoyo inicial, se pasó rápidamente a una oposición muy dura, bajo el argumento que el sistema universitario peruano estaba a la par de países como Francia, argumento que no se condice con los resultados de los diferentes rankings internacionales que no ubicaron a ninguna universidad peruana entre las primeras quinientas universidades del mundo y solo aparecían a nivel sudamericano entre las primeras 100, la Pontificia Universidad Católica, San Marcos y Cayetano Heredia. Recién en el ranking del 2015 aparece La Católica en el puesto 494 a nivel mundial lo que es un avance importante.
Asimismo, analizó el gasto del país en las universidades públicas las que desde el 2010 se incrementaron del 0.66% al 0.77% del Producto Bruto Interno en el 2013, sorprendiendo que el presupuesto anual por alumno en varias universidades peruanas supera al promedio de de universidades de Dinamarca, Francia, Finlandia, Estados Unidos, Japón, Nueva Zelandia, Portugal, Inglaterra, México, Brasil Argentina, Colombia y Chile. La Universidad de Moquegua tiene un presupuesto anual de 26 670 dólares por alumno: la UNI 8471, dólares; la Molina, 6751 dólares; Tumbes, 5899 dólares; José María Arguedas, 5471 dólares; etc. Este promedio de presupuesto por alumno no tiene impacto alguno en la calidad educativa porque es evidente a los ojos de todo el mundo que el nivel universitario de todas esas universidades peruanas es inferior al de las universidades de todos los países referidos.
La proliferación de universidades en los últimos años es otro aspecto del diagnóstico que presentó Daniel Mora. En 1983 antes de la anterior ley universitaria existían 38 universidades, 25 públicas y 13 privadas, las cuales se incrementaron a 28 públicas y 30 privadas hasta el 1996. En ese año, el gobierno de Fujimori dictó el Decreto Legislativo 882 que permite el lucro en el sistema universitario que permitió el incrementó a 51 universidades privadas y 91 públicas que al 2012 totaliza 142 universidades.
Al referirse a la investigación el SIR World Report 2012 entre las 3290 primeras universidades del mundo se ubica en el puesto 2590 a la Cayetano Heredia y en el puesto 3135 a la Universidad Mayor de San Marcos, lo que se explica porque Israel invierte el 4.7% de su PBI en investigación universitaria, Corea y Finlandia el 3.5% y el Perú apenas el 0.1%.
En lo referente al número de docentes a tiempo completo se tiene que en las universidades públicas el porcentaje supera el 50 %, mientras en las privadas solo La Católica alcanzaba el 23% y las demás cifras menores, lo que denota que en estas últimas universidades los docentes no tenían como principal ocupación la enseñanza universitaria.
Finalmente en relación a la infraestructura de varias universidades nacionales y privadas se evidencia la crítica situación a la que se expone a los estudiantes porque ante todo ha primado el afán mercantilista del sistema universitario peruano a partir del nefasto Decreto Legislativo 882.




