El acceso a la educación superior en Perú se encuentra en un punto de inflexión con el reciente dictamen aprobado por la Comisión de Educación del Congreso que propone el ciclo cero como la única vía de ingreso a las universidades. Esta iniciativa, que busca modificar radicalmente el sistema de admisión, ha desatado un intenso debate sobre su posible impacto en la autonomía universitaria, la calidad educativa y las oportunidades para estudiantes de bajos recursos.
Según la investigación publicada por El Comercio, la propuesta legislativa ha generado controversia entre diversos actores del ámbito educativo, incluyendo ex ministros de Educación, expertos en políticas públicas y representantes de universidades públicas y privadas.
La propuesta legislativa, promovida por los congresistas Waldemar Cerrón y Segundo Montalvo, ambos de Perú Libre, plantea que las universidades implementen un semestre académico preparatorio a través de sus centros preuniversitarios. Este ciclo cero comprendería cursos de formación en habilidades cognitivas, pensamiento científico, razonamiento verbal y matemático, además de asignaturas en historia, filosofía, geopolítica y realidad nacional. Asimismo, se incluirían tres materias de especialización por cada carrera. El objetivo declarado es brindar una preparación más integral a los postulantes y nivelar el acceso a la educación superior para jóvenes de escasos recursos.
Sin embargo, la iniciativa ha recibido fuertes críticas por parte de diversos sectores académicos. Una de las principales objeciones es que atenta contra la autonomía universitaria, un principio consagrado en la Constitución y en la Ley Universitaria. Los detractores argumentan que cada universidad debe tener la libertad de definir sus propios procesos de admisión, criterios de selección y planes de estudio, adaptándose a sus realidades y buscando la excelencia académica. Imponer un modelo único de ingreso, según esta visión, restringe la capacidad de las universidades para innovar y responder a las necesidades específicas de sus estudiantes.
Otro punto de controversia es el posible impacto en la calidad educativa. Algunos expertos advierten que el ciclo cero podría convertirse en una barrera burocrática adicional, obligando a los estudiantes a pasar por un proceso preparatorio que no necesariamente garantiza una mejor formación. Además, se cuestiona la capacidad de las universidades, especialmente las públicas, para financiar adecuadamente este nuevo modelo, dado que ya enfrentan limitaciones presupuestarias. La Asociación Nacional de Universidades Públicas del Perú (ANUPP) ha expresado su preocupación por la reducción de recursos que implicaría el ciclo cero y la inversión adicional que se requeriría para su implementación.
En cuanto al acceso, si bien los promotores de la iniciativa argumentan que busca ampliar las oportunidades para jóvenes de bajos recursos, algunos expertos señalan que podría tener el efecto contrario. Karina Morales, gerente general del Centro para el Análisis de Políticas Públicas de Educación Superior (CAPPES), ha advertido que el proyecto de ley podría colocar más barreras al sistema de admisión, que ya presenta problemas de desorden y falta de centralización. La necesidad de pagar una inscripción, aunque sea de un monto relativamente bajo (S/ 267,50, equivalente al 5% de una UIT), podría ser un obstáculo para algunos estudiantes.
Ante este panorama, la decisión final sobre el ciclo cero queda en manos del Pleno del Congreso, que deberá sopesar los argumentos a favor y en contra y evaluar cuidadosamente el impacto de esta medida en el futuro de la educación superior en Perú. La discusión promete ser intensa y polarizada, con implicaciones significativas para estudiantes, universidades y el sistema educativo en su conjunto. Datos contextuales relevantes incluyen la alta tasa de deserción universitaria en el país, la brecha socioeconómica en el acceso a la educación superior y la necesidad de mejorar la calidad de la educación básica para preparar mejor a los estudiantes para la universidad.




