Según el reportaje de El País, el dominio de McLaren es comparable al ejercido por Red Bull con Max Verstappen o Mercedes con Lewis Hamilton en ciclos anteriores, pero con una diferencia fundamental: en McLaren no hay un único líder indiscutible. La escudería británica, con base en Woking, tiene a dos pilotos disputándose cada fin de semana el protagonismo, un intercambio de golpes que mantiene en vilo a la afición.
La reciente carrera en Hungría ilustra esta dinámica. Aunque Piastri llegaba con impulso tras un buen inicio de temporada, fue Norris quien se llevó la victoria, recortando distancias en la clasificación general. Este triunfo, el quinto en la carrera de Norris y el número 200 para McLaren en la F1, subraya la “capacidad estratégica” del equipo. Además, significó el séptimo doblete de la temporada para la escudería. George Russell completó el podio, mientras que Fernando Alonso logró mantener su quinta posición de salida y Carlos Sainz finalizó en un discreto decimocuarto lugar. McLaren, con su “sólida estrategia”, logró neutralizar una mala salida de Norris que lo relegó a la quinta posición. La decisión de cambiar a una estrategia de una sola parada resultó ser clave para el éxito del piloto de Bristol, dejando a Piastri a las puertas del adelantamiento.
Norris reconoció la intensidad de la batalla: “Estoy muerto; fue muy duro aguantar a Oscar detrás”. El piloto reveló que la estrategia a una sola parada surgió como la mejor opción tras la primera vuelta, permitiéndole superar a sus competidores. Piastri, por su parte, aceptó la derrota con deportividad: “Sabía que después de que Lando fuera a una sola parada iba a tener que adelantarle en pista; algo que es más fácil de decir que de hacer en este circuito”. La “rivalidad interna” entre los pilotos de McLaren no parece generar conflictos, sino que impulsa el rendimiento del equipo.
La transformación de Norris, que lo ha devuelto a la lucha por el título, incluye una decisión radical: desconectarse de las redes sociales. Esta medida, que puede parecer sorprendente dado su gran número de seguidores en plataformas como Instagram (más de diez millones), responde a la necesidad de encontrar espacio personal y concentrarse en su rendimiento en la pista. “Necesitaba espacio para mí”, explicó Norris. Antes percibido como un piloto con potencial pero con cierta debilidad mental, Norris ha demostrado que su talento al volante es innegable. Prefiere invertir su tiempo libre en actividades como jugar al golf y entrenar, priorizando su bienestar físico y mental para optimizar su desempeño en la Fórmula 1, donde el “factor psicológico” tiene un papel fundamental.




