No más violencia

No más violencia

Tanto el Ejecutivo como Legislativo son responsables de esta crisis que vive nuestro país. La división y resentimiento que existe en nuestro país, solamente se ha multiplicado en los últimos dos años. Y es que existe mucha miseria y desigualdad.

Es por ello que un gran sector de nuestra población, especialmente, de la sierra, se vio identificada con el personaje Pedro Castillo. La idea de que un profesor de una escuela rural llegue a ser presidente de la República del Perú, para muchos, significaba el inicio del empoderamiento de los más vulnerables, los campesinos y maestros, por mencionar algunos.

Lamentablemente, tanto Castillo, como su premier, Aníbal Torres y varios de sus ministros, tuvieron una gran oportunidad que aprovechar en este punto, el de resaltar las diferencias y la discriminación que por décadas ha existido en nuestro país, para victimizarse y lograr el apoyo de este sector importante de nuestro país. Sector, que dicho sea de paso, votó por él para qué llegará al poder.

Por otro lado, el empoderamiento esperado por la población nunca llegó, Castillo se olvidó de su palabra muy pronto y sólo se enfocó en sus intereses personales y de grupo. Esto, salvo algunas excepciones, como pequeños grupos allegados al expresidente, que consiguieron cargos políticos de gran importancia y algunos otros, millonarias obras.

Con ese absurdo golpe de estado, Castillo sentenció su propio destino, es absurdo apelar que alguien lo haya convencido, inducido, obligado, drogado, etc. Él fue el presidente de la República, y el jefe supremo de las Fuerzas Armadas, por lo tanto, conocía muy bien sus responsabilidades, límites y obligaciones.   

Muchos grupos protestantes exigen la inmediata restitución de Castillo, la renuncia de Dina Boluarte y el cierre del Congreso. Ninguno de estos pedidos es viable debido a normas existentes en nuestra Constitución. Asimismo, exigen una Asamblea Constituyente, la cual tampoco es aceptada en nuestra Carta Magna.

El Congreso tuvo la gran oportunidad de aprobar el adelanto de elecciones, sin embargo, con excusas absurdas e infantiles, rechazaron la demanda que el 90 % de la población exige.

Gracias a este irresponsable comportamiento de los congresistas, que deliberadamente han decidido votar contra el adelanto de elecciones, las protestas probablemente incrementen.  

No queremos más violencia, ninguno de los peruanos, salvo algunos psicópatas que están buscando crear caos, muerte y destrucción. Estos delincuentes deben ser identificados y capturados.