La industria automotriz global se enfrenta a un período de intensa reestructuración, impulsada por la transición hacia vehículos eléctricos, la competencia feroz y las tensiones geopolíticas que impactan las cadenas de suministro y los mercados clave.
Según la investigación publicada por el diario Gestión, Nissan Motor Co. planea ampliar significativamente su programa de reestructuración, extendiendo los recortes de personal a cerca de 20,000 empleados, lo que representa aproximadamente el 15% de su fuerza laboral a nivel mundial.
Esta decisión representa un drástico ajuste con respecto al plan anunciado en noviembre pasado, que contemplaba la supresión de 9,000 puestos de trabajo. El incremento en los despidos refleja la profundización de los problemas financieros que enfrenta la automotriz japonesa, particularmente afectada por la disminución de las ventas en mercados estratégicos como Estados Unidos y China, lo que provocó una caída estrepitosa del 94% en sus ganancias durante el primer semestre del año anterior.
Los recortes de personal se llevarán a cabo tanto en Japón como en el extranjero, afectando diversas áreas de la compañía. Aunque Nissan declinó emitir comentarios directos sobre la información, alegando que no se trata de un anuncio oficial, la magnitud de la reestructuración pone de manifiesto la urgencia de la situación.
La empresa ya había advertido a sus accionistas sobre la posibilidad de registrar pérdidas netas significativas, estimadas en hasta 750,000 millones de yenes (aproximadamente US$ 5,000 millones), debido a los costos asociados a la reestructuración en el año fiscal que concluyó en marzo de 2025. Esta situación se agrava por el contexto de una fuerte competencia y las dificultades que enfrenta la compañía para posicionarse en el mercado de vehículos híbridos, un segmento crucial para mantener la rentabilidad en mercados clave.
Además, la fallida alianza con Honda Motor Co., que inicialmente prometía ser un salvavidas mediante la fusión de ambas marcas bajo un único holding, exacerbó la crisis. La disolución de la alianza en febrero, debido a desacuerdos sobre el equilibrio de poder, hundió aún más a Nissan en su peor situación en los últimos 26 años. A pesar de este revés, ambas compañías mantienen una alianza estratégica enfocada en vehículos eléctricos y baterías, abriendo la puerta a futuras colaboraciones.
El nombramiento de Iván Espinosa como director ejecutivo en abril le impone la ardua tarea de revertir la situación de Nissan. Se espera que Espinosa aclare las especulaciones sobre los recortes de empleo y los posibles cierres de plantas durante la presentación de los resultados fiscales de la compañía. Este plan de reestructuración también incluye la suspensión de la producción en Argentina y la consolidación de la producción de camionetas en México, así como la cancelación del proyecto de construcción de una nueva fábrica de baterías para vehículos eléctricos en Kitakyushu.




