El Vaticano ha divulgado la primera imagen del Papa Francisco tras 31 días de hospitalización, un período que ha mantenido en vilo a la comunidad católica mundial. La fotografía muestra al Sumo Pontífice frente al altar en la capilla privada dentro del Policlínico A. Gemelli de Roma, un gesto que simboliza su fortaleza espiritual y su conexión inquebrantable con la fe, incluso en momentos de adversidad. Esta publicación coincide con la recta final de la Cuaresma, un tiempo de reflexión y penitencia en el calendario litúrgico.
Según la investigación publicada por The New York Times, Francisco celebró la Santa Misa con otros sacerdotes, marcando así su primera actividad litúrgica desde su ingreso en el hospital. Este acto reviste una importancia particular, pues el Papa ha mostrado siempre una cercanía con el clero y ha enfatizado la importancia del trabajo pastoral conjunto.
Además de su actividad espiritual, el Vaticano informó que el Papa continúa con su programa de fisioterapia, tanto motora como respiratoria. Los médicos se muestran optimistas ante su evolución, destacando que el pontífice está respondiendo positivamente al tratamiento. La rehabilitación es fundamental para que recupere plenamente su movilidad y su capacidad respiratoria, aspectos cruciales para su labor pastoral y su presencia pública.
La imagen divulgada por la Santa Sede muestra al Papa Francisco portando una estola morada, color litúrgico propio de la Cuaresma. Este detalle no es casual, pues la elección de este color simboliza la penitencia y la preparación para la Pascua, la fiesta más importante del cristianismo. La estola, un ornamento litúrgico, representa la autoridad sacerdotal y la conexión con la tradición de la Iglesia.
Mientras tanto, en la Plaza frente al hospital, decenas de niños se congregaron para mostrar su apoyo al Papa. Los pequeños ondeaban globos con los colores vaticanos, amarillo y blanco, y coreaban «Papa Francesco» y «Viva la Pace» (Viva la Paz). Este gesto espontáneo de cariño refleja el profundo afecto que el pontífice despierta en los más jóvenes, quienes ven en él una figura cercana y un símbolo de esperanza.
Muchos de los niños llevaban pancartas con mensajes de aliento y deseos de pronta recuperación para el Papa. Uno de los carteles, portado por un niño miembro de un grupo juvenil católico, expresaba un cariñoso «Ciao Papa Cesco, I love you a lot». Estos mensajes, llenos de inocencia y sinceridad, demuestran la importancia del Papa Francisco como líder espiritual y figura paternal para muchos niños en Italia y en todo el mundo.



