El líder venezolano confirmó que conversó con Donald Trump hace diez días y sostuvo que el intercambio fue “respetuoso” e incluso “cordial”. Trump ya había reconocido la llamada el 30 de noviembre, sin ofrecer detalles. El contacto ocurre en un clima de máxima presión: despliegue militar de EE. UU. en el Caribe y nuevas advertencias desde Washington.
Nicolás Maduro confirmó este miércoles, por primera vez en público, que sostuvo una conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizada hace diez días. El mandatario venezolano afirmó que el tono fue “de respeto” y que incluso se trató de un diálogo “cordial” entre ambos jefes de Estado.
En su pronunciamiento, Maduro presentó el contacto como una señal política: si la llamada marca el inicio de un canal formal, dijo, entonces “bienvenido el diálogo” y “bienvenida la diplomacia”, apostando por un intercambio “Estado a Estado”.
Trump ya lo había adelantado: “No diría que salió bien ni mal”
La confirmación de Maduro llega después de que Trump anunciara el domingo 30 de noviembre que sí habló por teléfono con el líder chavista, aunque evitó entrar en detalles: “No diría que salió bien ni mal. Fue una llamada telefónica”, declaró ante periodistas.
Posible encuentro cara a cara: la versión que reavivó el tablero
Reportes periodísticos señalaron que la llamada también incluyó la posibilidad de un encuentro en persona en Estados Unidos, aunque sin fecha definida. La información fue atribuida a revelaciones del The New York Times y recogida por agencias internacionales.
Contexto explosivo: presión, operaciones antidroga y tensión naval
El diálogo se produce en un escenario de tensión creciente entre Washington y Caracas. En los últimos meses, Estados Unidos ha reforzado su postura en el Caribe bajo el argumento de combatir el narcotráfico, mientras el gobierno venezolano sostiene que el despliegue tiene un objetivo político: presionar o forzar la salida de Maduro.
En medio de amenazas, sanciones y demostraciones de fuerza, la llamada abre dos interpretaciones simultáneas: un canal de conversación para negociar temas sensibles y, a la vez, un instrumento de presión en un tablero donde cada gesto se mide como parte de una estrategia mayor.




