El Gobierno de Venezuela dio un nuevo paso en la escalada de tensiones con Estados Unidos. La vicepresidenta Delcy Rodríguez anunció que el presidente Nicolás Maduro tiene listo un decreto de estado de excepción que podría promulgarse de inmediato en caso de una “agresión externa” tras el despliegue de tropas estadounidenses en el Caribe. La medida permitiría restringir derechos constitucionales y otorgar poderes especiales al mandatario en medio del clima de confrontación.
“El presidente suscribió el decreto de conmoción externa. Está preparado para su activación en defensa de la soberanía”, señaló Rodríguez ante el cuerpo diplomático en Caracas, mostrando una copia del documento.
Facultades extraordinarias
El decreto está amparado en la Ley de Estados de Excepción e implica la posibilidad de limitar temporalmente derechos constitucionales, lo que ha encendido las alarmas en sectores de la sociedad civil. Organizaciones como Acceso a la Justicia advierten que esta medida puede derivar en un mayor control político y social bajo la justificación de la defensa nacional.
“Lo más preocupante es que se restrinjan derechos de manera desproporcionada y sin un fundamento real de amenaza inminente”, advirtió Ali Daniels, director de la ONG.
Preparativos militares
En paralelo, Maduro ordenó la movilización de las reservas militares, nuevos ejercicios de la Fuerza Armada y simulacros de emergencia. El Gobierno también denunció ante la ONU las maniobras de Estados Unidos en el Caribe, advirtiendo que un conflicto tendría consecuencias “para todo el continente e incluso para el propio pueblo estadounidense”.
Rodríguez fue más allá al advertir que cualquier ciudadano que apoye o promueva una intervención extranjera será sometido a juicio, señalando directamente a la opositora María Corina Machado, acusada de “pedir una invasión desde la clandestinidad”.
Bajo presión
La eventual activación del estado de excepción refuerza la narrativa de Maduro frente a una amenaza externa, pero también abre el debate interno sobre el uso político de la figura. La oposición denuncia que el régimen busca consolidar un control absoluto en un contexto de crisis económica, descontento social y aislamiento internacional.
Mientras tanto, la tensión con Estados Unidos suma un nuevo capítulo a la compleja situación de Venezuela, donde el equilibrio entre seguridad y derechos fundamentales parece cada vez más frágil.




