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Netanyahu anuncia ataque general contra sitios del regimen en Teheran

La escalada de tensión en Oriente Medio alcanza un nuevo punto álgido con el anuncio del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sobre una inminente ofensiva aérea contra Teherán. La declaración, difundida a través de un vídeo por su oficina, promete atacar “todos los sitios y objetivos del régimen de los ayatolás”, lo que intensifica las preocupaciones sobre una posible guerra regional. Este anuncio se produce en un contexto de crecientes acusaciones mutuas sobre el desarrollo de armamento nuclear y misiles balísticos, alimentando un conflicto latente desde hace décadas. Recordemos que las tensiones entre Israel e Irán se han incrementado tras el colapso del acuerdo nuclear de 2015, impulsado por la administración Trump y las posteriores sanciones económicas impuestas a Irán.

Según la investigación publicada por Gestión.pe, el primer ministro israelí adelantó que “en un futuro muy próximo” se verán “aviones israelíes, la Fuerza Aérea Israelí, nuestros pilotos sobrevolando los cielos de Teherán”.

Netanyahu justificó la ofensiva argumentando que Israel enfrenta una “doble amenaza” proveniente de Irán: la ambición de desarrollar armas nucleares y la producción de misiles balísticos. Concretamente, acusó a Irán de buscar la fabricación de 20.000 misiles balísticos destinados, según el mandatario, a “destruir el Estado de Israel”. Esta acusación se suma a las preocupaciones de la comunidad internacional sobre las capacidades nucleares iraníes, un tema que ha sido objeto de intensas negociaciones y controversias durante años.

El primer ministro israelí añadió que “no podemos permitirnos que desarrollen capacidad de producción para 20.000 misiles, así que hemos tomado medidas para destruirla, y eso es lo que las Fuerzas de Defensa de Israel están haciendo ahora”. En su alocución, Netanyahu enfatizó que la magnitud de los ataques que Irán experimentará en los próximos días será significativamente mayor que lo que han presenciado hasta ahora. “Lo que han sentido hasta ahora -explicó- es cero comparado con lo que sentirán en los próximos días. Estamos trabajando arduamente para eliminar una doble amenaza para el Estado de Israel”.

Netanyahu también detalló que Israel ha infligido “un duro golpe al principal centro de investigación de Irán”, atacando la instalación de conversión “esencial para el uso de bombas nucleares”, y apuntando al “equipo principal de científicos que lidera estos proyectos”. Según sus palabras, estas acciones han retrasado significativamente el programa nuclear iraní, posiblemente por “muchos años”. Sin embargo, el primer ministro anticipó que habrá “otras cosas que haremos”, sin entrar en detalles específicos.

En relación con las bajas israelíes causadas por los misiles iraníes, que ascienden a tres fallecidos, Netanyahu instó a la población a “alzar la bandera” y seguir las instrucciones del Comando del Frente Interno. Además, aseguró mantener comunicación constante con líderes internacionales que le expresan “una profunda admiración tanto por la capacidad de decisión y la determinación del Estado de Israel como por los grandes logros”.

Los ataques israelíes comenzaron el viernes a las 3:00 horas (00.00 GMT), teniendo como objetivos infraestructuras militares iraníes, como sistemas de defensa aérea y almacenes de misiles balísticos, así como altos cargos de la Guardia Revolucionaria iraní y científicos nucleares. El representante de Irán ante las Naciones Unidas, Saeed Iravani, informó que la ofensiva israelí ha causado hasta el momento 78 muertos y 320 heridos. En Israel, los lanzamientos de misiles iraníes han provocado tres muertes en Tel Aviv y más de 70 heridos, evidenciando el alcance y la peligrosidad de la escalada bélica.

La situación, por lo tanto, se presenta como un desafío mayúsculo para la estabilidad regional y global, con implicaciones que podrían extenderse más allá de las fronteras de Israel e Irán. La respuesta de la comunidad internacional y la posible mediación de actores externos serán cruciales para evitar una confrontación a gran escala.