Un fuerte malestar vecinal estalló en Paucarbamba, distrito de Amarilis, por una presunta obra abandonada en el Malecón Los Incas (cuadras 1 y 2). Durante este fin de semana largo, los moradores denuncian que la calle quedó con surcos, excavaciones y tierra removida, restringiendo el tránsito y bloqueando el estacionamiento de vehículos, justo cuando muchas familias se preparan para pasar la Navidad.
Según los vecinos, las máquinas intervinieron el tramo y dejaron zanjas abiertas, montículos de tierra, piedras y escombros arrumados a un costado. Aunque algunos conductores logran estacionar con dificultad, el viento levanta polvo de forma constante, afectando a viviendas y peatones. Además, señalan que ciertos puntos se han convertido en focos de acumulación de basura, agravando el malestar y la preocupación por la salud pública.
Los moradores afirman que la intervención lleva más de dos meses en aparente abandono. Refieren que los obreros acudieron solo en dos oportunidades: La primera, para abrir una zanja y luego volver a taparla. La segunda, para abrir otra zanja que hasta hoy permanece en mal estado y sin culminación.
De acuerdo con lo indicado por los vecinos, la obra sería para instalar tuberías vinculadas al servicio de agua potable, pero hasta el momento no se evidencian avances sostenidos ni un plan claro de cierre de frentes.
La población advierte un triple impacto: Riesgo sanitario por la polvareda constante y la basura acumulada. Problemas de movilidad por la restricción de la calle y la falta de espacios para estacionar. Impacto en el abastecimiento por la falta de agua potable en el sector Amauta, situación que —alertan— podría alcanzar incluso a visitantes que acuden al Estadio de Amarilis (ex complejo deportivo).
Ante este panorama, los vecinos solicitaron a la autoridad municipal Roger Hidalgo y al gobernador regional Antonio Pulgar que coordinen con la empresa responsable para retomar y culminar los trabajos. Señalan que la obra, lejos de mejorar el servicio, se ha convertido en un problema cotidiano que “trae serios dolores de cabeza” a los moradores, quienes piden una solución urgente para no seguir viviendo —y celebrando— entre polvo, zanjas y escombros.




