Musk aterriza en Base Lunar Alfa para el futuro de SpaceX y xAI

Elon Musk propone construir una ciudad en la Luna para impulsar la IA con “drivers de masa”, una estrategia ambiciosa tras la fusión de xAI y SpaceX valorada en miles de millones.

Elon Musk, CEO de xAI, ha lanzado una propuesta futurista: edificar una base lunar con “drivers de masa” para catapultar satélites de inteligencia artificial al espacio profundo. Esta audaz visión surge tras una reestructuración significativa en su empresa de IA y su reciente fusión con SpaceX, valuada en aproximadamente 180 mil millones de dólares, marcando un giro de 180 grados en su enfoque espacial.

Según la investigación publicada por TechCrunch, esta nueva dirección representa un cambio estratégico para Musk, buscando un nuevo “símil de ciencia ficción” tras el abandono tácito de la colonización de Marte. El objetivo sería aprovechar “quizás incluso un pequeño porcentaje de la energía del Sol” para entrenar y operar modelos de IA de una escala sin precedentes, un concepto que pocos en Huánuco imaginarían en pleno 2024.

Musk Redefine la Ambición Espacial con un Giro Lunar de 180 Grados

“Únete a xAI si la idea de drivers de masa en la Luna te atrae”, proclamó Elon Musk ayer, delineando una estrategia de reclutamiento poco convencional. Esta declaración sigue a una reestructuración interna que vio la salida de varios ejecutivos de alto perfil de xAI, la empresa que busca crear una Inteligencia Artificial General (AGI). La visión de construir centros de datos de IA en órbita terrestre, y luego ir más allá con instalaciones en la Luna, surge como la principal sinergia tras la fusión de xAI con SpaceX. Musk no solo se conforma con teravatios de energía anuales; aspira a un consumo masivo. Los “drivers de masa”, gigantescos trenes maglev lunares, serían la clave para disparar estos satélites AI hacia el espacio profundo, un objetivo que requeriría una inversión inicial de miles de millones de dólares solo en infraestructura básica.

¿Es la Luna el Nuevo Marte para la Visión de Musk?

Por más que suene a ciencia ficción, los observadores veteranos de Musk reconocen este patrón. La diapositiva sobre la base lunar apareció al final de una presentación de xAI, un lugar reservado históricamente en los mítines de SpaceX para las visiones de cohetes aterrizando en Marte y la humanidad multiplanetaria. Curiosamente, esta nueva fantasía lunar emerge poco después de que SpaceX se haya distanciado públicamente de su meta a largo plazo de colonizar Marte, una meta que mantuvo por casi una década desde su anuncio inicial en 2015. El cambio de enfoque de Marte a la Luna, para alimentar la IA, sugiere un pragmatismo renovado, o quizás, una estrategia de marketing espacial aún más audaz para una nueva década.

Un Vistazo a la Escala de Kardashev: La Nueva Métrica de Musk

La nueva metáfora que Musk abraza es la Escala de Kardashev, una medida teórica de civilizaciones galácticas propuesta en la década de 1960 por el astrónomo soviético Nikolái Kardashev. Esta escala clasifica a las civilizaciones por su capacidad de aprovechar la energía: desde usar todos los recursos de su planeta (Tipo I), hasta capturar la energía de su estrella (Tipo II). Con una base lunar, Musk cree que su compañía podría “aprovechar quizás incluso un pequeño porcentaje de la energía del Sol”, una cantidad masiva, del orden de 1016 vatios, para alimentar sus modelos de IA. “Es difícil imaginar lo que pensaría una inteligencia de esa escala”, dijo a su personal, “pero será increíblemente emocionante verlo suceder”. Este salto conceptual busca situar a xAI y SpaceX en una liga cósmica, más allá de cualquier competidor terrestre.

¿Por qué la Luna ahora y qué pasó con la visión de Marte?

Durante nueve años, la visión de Marte fue una herramienta de reclutamiento formidable para SpaceX. Camisetas con la frase “Occupy Mars” se vendían por millones, simbolizando las aspiraciones de la compañía. Sin embargo, la realidad de la misión marciana comenzó a desdibujarse. Los planes de 2016 para adaptar la nave Dragon como módulo de aterrizaje en Marte se abandonaron en 2017 debido a costos técnicos prohibitivos. El vehículo Starship, presentado en 2016 con fines de colonización, ha visto sus capacidades reajustadas para tareas más rentables, como lanzar satélites para la red Starlink, que ya cuenta con más de 6.000 unidades en órbita, y cumplir con contratos de la NASA por 4 mil millones de dólares para llevar astronautas de regreso a la Luna.

El Costo y la Lógica Detrás de la Mega-Visión Lunar

A diferencia de una civilización multiplanetaria lejana, construir centros de datos de IA en órbita terrestre podría tener una lógica financiera, especialmente si las proyecciones de demanda creciente y costos en tierra para el procesamiento de datos se cumplen. Algunos expertos sugieren que esto podría ser viable ya en la década de 2030, con una inversión inicial estimada en decenas de miles de millones. Sin embargo, la idea de construir satélites y ordenadores masivos en la Luna exige que muchas otras “fantasías” de Musk se hagan realidad primero. Crear una ciudad lunar autosuficiente para fabricar toneladas de computadoras avanzadas implica un universo donde el acceso al espacio es drásticamente más barato (quizás 100 veces menos que hoy, que ronda los 1.000 dólares por kilogramo a órbita baja), obtener materias primas y superar desafíos como la radiación extrema y el polvo lunar, condiciones que superan los 100 grados Celsius de diferencia entre el día y la noche.

El Objetivo Secreto de 2025: Un Nuevo Relato para Inversores y Talentos

El “creep” de la misión marciana se hizo evidente en la actualización de Starship de mayo de 2023, donde la presentación terminó con la visión (ahora cancelada) de robots Tesla Optimus, que pesan alrededor de 60 kilogramos cada uno, caminando por el planeta rojo. La base lunar, en cierto sentido, es el nuevo “objetivo ambicioso”. Si los inversores minoristas, ávidos de memes, compran este argumento, las acciones de SpaceX podrían replicar el éxito de Tesla. Aunque el cambio pueda resultar chocante para los ingenieros de IA y aeroespaciales, esta visión ofrece una narrativa potente para xAI, más allá de ser un modelo de lenguaje con alguna que otra controversia. Como señaló uno de los ejecutivos que abandonaron la compañía, “todos los laboratorios de IA están construyendo exactamente lo mismo, y es aburrido”.

¿Podrá esta ambiciosa promesa lunar mantener a Musk en la vanguardia de la innovación y la atracción de talento en la próxima década?

Masificar la producción de una supercomputadora a escala del sistema solar en la Luna es muchas cosas; algunos dirán que “insana”, pero definitivamente no es “lo mismo de siempre” ni “aburrida”. Este plan, que podría demandar hasta 15 o 20 años para materializarse en una forma inicial, no solo busca resolver la escasez energética para la IA, sino también redefinir el propósito de la exploración espacial y la colonización. La gran pregunta es si la comunidad científica, los inversores y el público en general en lugares como Huánuco seguirán el ritmo de esta visión tan lejana, y si Musk logrará los 50.000 millones de dólares adicionales que se estiman necesarios para hacer realidad los primeros pasos de esta utopía lunar.

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