Mototaxis

Los mototaxis están de moda. Se dice que son un mal necesario pues dan solución al transporte urbano ya que la población se acostumbró a usar este servicio para movilizarse dentro y, a veces, fuera del casco urbano. Según cálculos aproximados de los funcionarios municipales, en nuestra ciudad circulan 72 000 mototaxis. La mayoría son piratas.
Otro dato muy importante es que solo un pequeño porcentaje de ellos practica los valores y los buenos modales. Mientras que la mayoría de ellos, por el contrario, parecería importarles poco un saludo de buenos días. La realidad es que la mayoría proviene de zonas, donde el acceso a la educación es limitada o no existe.
Irónicamente, este “nicho” de mercado solucionó una gran necesidad hace unos años. Sin embargo, ahora se han convertido en un enjambre que satura las angostas calles de Huánuco, Amarilis y Pillco Marca con la presencia de miles de estos vehículos.
Por otro lado, los mototaxistas parecen no ser no la única multitud que genera desorden, caos y hasta rechazo con sus prácticas groseras y hasta matonescas. Nos referimos al fenómeno “mototaxi”, que los 72 congresistas de Fuerza Popular han organizado para coordinar, trabajar, recibir órdenes de la dueña del partido, Keiko Fujimori.
Ambos fenómenos son dignos de un análisis, del comportamiento arrogante, omnipotente, que creen tener el permiso para atropellar al que se le ponga adelante.
Similar a los mototaxistas que circulan sin temor ni respeto a los peatones, la mototaxi del Congreso ha amenazado con atropellar a todos los que se les atraviesen en el camino. ¿Acaso se estaría instalando una monarquía japonesa en el Perú? El poder es efímero y los hombres por más poderosos, como Chávez o Castro, han tenido un triste ocaso.