En un movimiento que sacude los cimientos de la economía global, la agencia Moody’s Investors Service ha rebajado la calificación crediticia de Estados Unidos, un indicativo del riesgo país, desde su codiciada nota Aaa hasta Aa1. Esta decisión, que se produce en un momento de incertidumbre económica global, supone un varapalo para la imagen de solvencia de la mayor economía del mundo y plantea interrogantes sobre su sostenibilidad fiscal a largo plazo. La rebaja se da en un contexto donde el techo de deuda estadounidense ha sido un tema recurrente de debate político, generando volatilidad en los mercados financieros.
Según la investigación publicada por El Comercio, la agencia justificó su decisión argumentando el incremento sostenido de los niveles de deuda pública estadounidense y el consecuente aumento en los costos que implica para el presupuesto federal. Esta situación, según Moody’s, representa un desafío estructural para la economía del país.
El comunicado emitido por Moody’s pone de manifiesto una preocupación latente en torno al “aumento, durante más de una década, de los ratios de deuda pública y pago de intereses”. La agencia subraya que estos indicadores han alcanzado niveles considerablemente superiores en comparación con otras naciones que ostentan calificaciones crediticias similares. Este deterioro en la salud fiscal de Estados Unidos, en opinión de Moody’s, merece una revisión a la baja en su calificación.
Si bien la rebaja en la calificación representa un revés, Moody’s también modificó la perspectiva económica de Estados Unidos, pasando de negativa a estable. Este cambio sugiere que, a pesar de los desafíos fiscales existentes, la agencia considera que la economía estadounidense tiene la capacidad de mantener cierta estabilidad en el futuro cercano. Es importante destacar que esta perspectiva podría verse afectada por futuras decisiones políticas y económicas.
Este anuncio se produce en un momento crucial para la economía global. El aumento de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal, la persistente inflación y las tensiones geopolíticas ya están generando incertidumbre en los mercados. La rebaja de la calificación crediticia de Estados Unidos podría exacerbar estas preocupaciones y provocar una mayor volatilidad en los mercados financieros internacionales.
La decisión de Moody’s se une a una serie de advertencias realizadas por otras instituciones financieras internacionales sobre la sostenibilidad de la deuda pública estadounidense. El Fondo Monetario Internacional (FMI), por ejemplo, ha instado repetidamente a Estados Unidos a implementar reformas fiscales para reducir su déficit y controlar el crecimiento de su deuda. La rebaja de la calificación podría presionar al gobierno estadounidense a tomar medidas más enérgicas para abordar estos desafíos.




