MONUMENTOS A LA MALVERSACIÓN

Israel Tolentino

Donde se pone el dedo salta la corrupción, todos los días es noticia, ningún rincón del variado y apetitoso país se salva; es un problema generalizado, un mal social desde hace mucho. Si antes era menos o más, ya no es el caso, las evidencias se distinguen desde lejos.

Tres años que camino por esa calle, al fondo el verde hermoso de la selva alta, calles anchas, un espacio céntrico donde se yergue un inmenso monumento de concreto y fierros en toda la manzana; entonces, sorprendido pienso en la arquitectura ancestral, en Pikillacta, en El Gran Pajatén… La luz de la tarde le da otra forma, parece una representación que quiebra el paisaje habitual; un remedo que intenta, seguro en la ingenuidad de sus diseñadores y constructores, preservarse en el tiempo, compararse con la grandeza de Sacsayhuamán o convertirse en una pieza tutelar de la creciente ciudad o inscribirse junto a los nombres de restos que han construido nuestra heredad.

Hospital Regional Ernesto Germán Guzmán Gonzales.

Sin embargo, a pesar del juego de sombras, lo que podría contener el peso extraordinario como el de una pirámide, en mi estructura mental, esa edificación se vuelve un mamotreto; bien encuadraría como un homenaje a la desidia, a la ineficacia, a la ineptitud, a la mediocridad, a la malversación. Cabría, junto con todo lo que se observa la pregunta: ¿cuánto habrá costado esa colosal obra? La arquitectura, que sobrevive de la antigüedad, el tiempo afirma que valió su peso en oro. En cambio, este monumento oxapampino, con que me cruzo cuando hay sol o cuando llueve, llamado “Hospital Regional Ernesto Germán Guzmán Gonzales” con un costo de S/ 214 millones de soles ¿alguna vez podrá contrastarse con aquellas proezas andinas?

La historia del país, se hubieran llenado con monumentos de sus artistas, seguro superiores a las construcciones regionales y de cualquier gobierno local o nacional; probablemente con desaciertos, pero al menos, en la mayoría de las veces, sería prueba, anécdota, continuidad de un pensamiento arquitectónico y no evidencias de una nación en decadencia, desgobierno, informalidad y lo peor, empresa constructora de “Monumentos a la malversación”. Obras así, indican que hay dinero suficiente, el reto, como hacer para que el objetivo concluya en útiles y dignas construcciones.

Hospital Regional Ernesto Germán Guzmán Gonzales. Oxapampa 3

En un país con maravilloso legado, son los arquitectos quienes se responsabilizan del espacio, ellos asesoran a los gobernantes, no es posible que viajando, en Huánuco, el diseño del hospital Hermilio Valdizán, se parezca al hospital ubicado en Oxapampa, incluso con los mismos errores: ambos monumentos rompen el paisaje urbano; siendo centros de salud regional, se hallan emplazados en el centro de la ciudad con los peligros de contaminación que conllevan; comparten los desagües y sistema de electrificación de la ciudad, a parte los futuros problemas de transitividad.

Los nombres de estos nuevos famosos de la construcción de “Monumentos a la malversación” abundan, uno más responsable que otro, son primeras planas de las noticias y rara vez, terminan en el reservado espacio llamado cárcel.

Hospital Regional Ernesto Germán Guzmán Gonzales. Oxapampa

Indagando en un portal gubernamental sobre la justicia en https://www.gob.pe/27153-delitos-contra-la-administracion-publica-delitos-de-corrupcion-malversacion-de-fondos. Malversación de fondos. Es cuando un funcionario público da al dinero o bienes que administra un uso definitivo diferente de aquel a la que estaban destinados, afectando el servicio o la función encomendada y en consecuencia al Estado. Sanciones: Con pena privativa de libertad no menor de 1 ni mayor de 4 años; inhabilitación y con 180 a 365 días-multa. Si el dinero o bienes eran de programas sociales o para fines asistenciales: pena privativa de libertad no menor de 3 ni mayor de 8años e inhabilitación con 365 a 730 días multa.

Se viene el cambio de gobernantes, muchos de ellos soñadores de grandezas, de la historia y la inmortalidad, colaboremos eligiendo bien, saliendo a marchar cuando delante de nuestras narices levanten esos monolitos que hablan mal de los responsables y sobre todo, de nosotros los electores (Oxapampa, noviembre 2025).