Andrés J. Santamaría Hidalgo
Así como hay peruanos en el extranjero que nos enorgullecen, hay huanuqueños en todo el país, especialmente en la capital, que se distinguen por su talento, su pasión o simplemente por su trabajo. Es el caso de Héctor Huerto Vizcarra quien en la difícil e incomprendida tarea de literato o historiador se dedica a publicar libros, precisamente de historia. Pero él apuesta por un sistema nada común en nuestro medio, que es la publicación digitalizada, vale decir a través del internet y sus libros no están en físico sino en el ciberespacio a la disposición de cualquier interesado que ingrese a su página. Ello no choca con quienes preferimos leer directamente de un libro impreso, sino que dado a los altos volúmenes de las publicaciones, resultaría demasiado oneroso la impresión y divulgación tradicional. Se trata de volúmenes y volúmenes de nuestra historia que se encuentran sólo en las grandes bibliotecas, instituciones estatales y algunos privados.
Para ello HHV ha creado la institución ACUEDI, siglas que significan Asociación por la Cultura y la Educación Digital, con el sano propósito de fomentar sin fines de lucro, la lectura y la investigación. O sea prácticamente es una biblioteca virtual a la que se accede desde cualquier computadora, tableta e incluso el propio celular. En este contexto, ACUEDI ha realizado hasta tres publicaciones anteriores, a la actual que nos ocupa, bajo el título de Montoneras y Guerrillas, el mismo que fuera presentado el 18 de enero próximo pasado con singular éxito en el Centro Cultural Garcilaso De la Vega de nuestra capital y que ha recibido el respaldo de importantes críticos e historiadores, uno de ellos, publicado in extenso en el diario La República.
Siendo el objetivo de las publicaciones de ACUEDI llegar a una mayor cantidad de lectores posible, esta última publicación trata de explicar o dar a conocer el estudio de los movimientos sociales en nuestro país, durante la lucha por su independencia y de alguna manera reivindicarla en cuanto a su importancia, lo cual muchas veces sólo es atribuido a las grandes guerras, a las grandes campañas de San Martín y Bolívar e incluso a los gritos de independencia que se dieron antes en los diversos pueblos del país, sin desmerecer su relevancia en este singular acontecer histórico social.
En este contexto surge como verdadero protagonista de Montoneras y Guerrillas el campesino andino, el pequeño agricultor de las áreas rurales, eternamente relegado a los últimos estratos socio económico de nuestra realidad. Por ende su lucha tiene visos contra la explotación y hasta contra la esclavitud que se me ocurre como factores mucho más importantes que una simple segregación del yugo español, tal vez mejor encuadrado en la justicia, antes que puramente ideológico. No olvidemos que con la colonia los campesinos fueron despojados violenta y gradualmente de sus territorios ancestrales hasta convertirlos en una simple oferta de mano de obra barata.
Permítanme preguntar dentro de mi limitado record de estudio en desventaja con los eruditos en la materia, si el movimiento precursor de la independencia Huánuco 1812, que culminó con la batalla de Arcopunco en Ambo, no constituye básicamente un levantamiento de las masas campesinas dirigidas en un comienzo por los frailes en particular por Marcos Duran Martel, luego por José Contreras y culminado finalmente por Juan José Crespo y Castillo.



