La historia del deporte peruano está íntimamente ligada a nombres de atletas consagrados y, sorprendentemente, a establecimientos comerciales que marcaron una época. En este contexto, Mitsuwa emerge como un referente ineludible, una tienda que trascendió la simple venta de artículos deportivos para convertirse en un punto de encuentro para generaciones de deportistas y aficionados.
Según la investigación publicada por El Comercio, a mediados del siglo XX, en un Perú donde la oferta de productos deportivos especializados era limitada, Mitsuwa se alzó como pionera, ofreciendo una amplia gama de artículos, prendas, suplementos y publicaciones dedicadas al mundo del deporte.
Fundada en 1955 por el atleta Mitsuo Nishikawa en la emblemática avenida Abancay, Mitsuwa, autodenominada “la casa del deportista peruano”, nació de una necesidad personal del propio Nishikawa, un destacado judoka y practicante de artes marciales que no encontraba un lugar donde adquirir equipamiento específico para su entrenamiento. Este emprendimiento no solo buscaba satisfacer la demanda de la comunidad deportiva, sino también promover un estilo de vida saludable en la capital peruana, una visión adelantada para la época.
La visión de Nishikawa se materializó en una tienda que ofrecía desde artículos deportivos de fabricación propia hasta productos importados, abarcando una amplia variedad de disciplinas, desde el popular fútbol hasta deportes minoritarios como la pesca, la natación y el ping pong. Este enfoque inclusivo le permitió a Mitsuwa crear comunidades de clientes leales, convirtiéndose en un espacio donde deportistas de todos los niveles podían encontrar productos únicos y especializados.
Vanessa Mendoza, encargada del área de Marketing de Mitsuwa, destaca la tradición y el trato personalizado como pilares fundamentales del éxito de la tienda. La experiencia de generaciones de familias que han encontrado en Mitsuwa un lugar de referencia, desde padres que llevaban a sus hijos hasta esos mismos hijos que ahora llevan a sus nietos, subraya el valor de la tradición y la conexión emocional que la tienda ha logrado establecer con sus clientes.
Figuras icónicas del fútbol peruano como Héctor Chumpitaz, Juan Carlos Oblitas y Teófilo Cubillas fueron asiduos visitantes de Mitsuwa durante la época dorada de la selección nacional en la década del 70, buscando artículos de entrenamiento y suplementos. Asimismo, miembros del equipo femenino de vóley que alcanzó la final olímpica en Seúl 1988 también frecuentaban la tienda, consolidando su reputación como punto de encuentro para deportistas de élite.
Un rasgo distintivo de Mitsuwa, además de su enfoque deportivo, fue su vínculo con la comunidad nikkei limeña, ofreciendo empleo preferencialmente a jóvenes descendientes japoneses. Esta práctica no solo fortaleció la identidad de la tienda, sino que también la convirtió en un punto de referencia y conexión para esta comunidad en la capital peruana.
Hoy en día, Mitsuwa, con sus tres sucursales en Lima, enfrenta una competencia mucho mayor que en sus inicios. Sin embargo, ha logrado mantener su esencia y su compromiso con el fomento del deporte y la vida saludable, consolidándose como un ícono del deporte peruano y un legado de tradición y calidad.



