La creciente incertidumbre en los mercados financieros, exacerbada por las políticas comerciales de la administración Trump, ha generado una fuerte caída en los principales índices bursátiles. El jueves, el S&P 500 experimentó un descenso del 3.5%, revirtiendo gran parte de la recuperación observada el día anterior, tras el anuncio de una postergación temporal de ciertos aranceles. Este retroceso subraya la preocupación latente entre los inversores sobre el impacto negativo que la intensificación de la guerra comercial con China podría tener en el crecimiento económico global. Cabe recordar que, en el pasado, disputas comerciales similares han provocado volatilidad y ajustes significativos en las carteras de inversión, afectando tanto a grandes corporaciones como a pequeños inversores.
Según el reportaje de The New York Times, la jornada del jueves se caracterizó por una renovada inquietud de los inversores frente al conflicto comercial con China y las consecuencias desestabilizadoras de las tarifas impuestas por el Presidente Trump.
A pesar de que el mercado de valores había registrado su mejor día desde 2008 el miércoles, como respuesta a la decisión de posponer algunos de los planes arancelarios por tres meses, una porción sustancial de esas ganancias se evaporó rápidamente. La situación se agravó cuando el Presidente Trump clarificó que, desde su llegada al poder, había incrementado los aranceles sobre productos chinos en un 145%. Este anuncio generó una ola de ventas en el mercado de bonos del gobierno, elevando el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años hasta un 4.4%, el nivel más alto desde febrero.
El sector tecnológico también sufrió un revés significativo, con el índice Nasdaq Composite cayendo más del 4%. Acciones de gigantes tecnológicos como Apple y Nvidia experimentaron fuertes descensos. Asimismo, los precios del petróleo se vieron afectados, cotizando por debajo de los 64 dólares por barril, lo que refleja una perspectiva sombría para el crecimiento económico mundial. Sin embargo, la administración Trump restó importancia a la situación, con el Secretario del Tesoro, Scott Bessent, declarando a la prensa que no observaba nada inusual en la reciente actividad del mercado.
La Casa Blanca emitió un comunicado aclarando que el impuesto de importación del 125% anunciado el miércoles sobre productos chinos era adicional a un arancel del 20% ya impuesto por la administración Trump debido al papel de China en el suministro de fentanilo y sus precursores a los Estados Unidos. Adicionalmente, se mantuvieron en vigor los nuevos aranceles sobre automóviles, acero y aluminio. En contraste, la Unión Europea, ante la decisión de Estados Unidos de aplazar la implementación de un arancel de importación significativo sobre sus productos, anunció una medida similar, posponiendo sus aranceles de represalia sobre importaciones estadounidenses por 90 días.
Muchos economistas han advertido que las repercusiones completas de la guerra comercial entre Washington y Beijing tardarán semanas en manifestarse. Un informe reciente reveló que la inflación en Estados Unidos disminuyó más de lo previsto en marzo, lo que, según los expertos, proporcionaría un respiro temporal antes de que los aranceles de Trump vuelvan a impulsar las presiones sobre los precios. Las consecuencias negativas de los aranceles incluyen una desaceleración del crecimiento económico y un aumento de la inflación.
El mercado de bonos del Tesoro se ha tensado por apuestas de alto apalancamiento que buscan sacar provecho de la pequeña diferencia de precio entre los bonos al contado y los derivados, lo que ha atraído la atención de los reguladores en el pasado por contribuir a episodios de volatilidad. Este tipo de operaciones, populares entre algunos fondos de cobertura, podrían estar intensificando la inestabilidad en los mercados financieros. Finalmente, mientras Wall Street se tambaleaba, los mercados de Asia y Europa mostraban una tendencia opuesta, recuperándose tras la pausa arancelaria de Trump, con Taiwán y Japón liderando las ganancias.




