El Ministerio de Salud del Perú (Minsa) ha declarado alerta epidemiológica ante el incremento de casos de fiebre amarilla en las regiones de Amazonas, Huánuco y San Martín. Según información oficial difundida a través del Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades (CDC), la cifra de contagios ha subido considerablemente en comparación con el año anterior, lo que ha motivado al Estado a intensificar medidas de vigilancia, prevención y control sanitario. Segun Valeria Mendoza Talledo para Infobae.
“Los establecimientos de Salud deben remitir mensualmente a su Diresa/Geresa el reporte de vacunados y movimiento de los insumos, en función a su población objetivo considerada en la programación de vacunas contra la fiebre amarilla y jeringas”, se precisa en la alerta epidemiológica AE-CDC-N.º001-2025, publicada por el Minsa.
Este pronunciamiento se produce luego de que se confirmaran 19 casos de fiebre amarilla en lo que va del año 2025, una cifra que marca una diferencia significativa frente a los dos reportados en todo el año 2024. Todos los casos confirmados corresponden a personas que estuvieron expuestas en áreas selváticas o boscosas, principalmente por actividades de caza o trabajos agrícolas.
Intensificación de la vacunación y vigilancia epidemiológica
Frente al avance del virus, el CDC ha dispuesto una serie de acciones estratégicas orientadas a frenar la propagación de la enfermedad. Entre las medidas más urgentes se encuentra la implementación de puntos de vacunación en espacios públicos y estratégicos de las regiones afectadas, especialmente en comunidades rurales de difícil acceso.
Las Direcciones y Gerencias Regionales de Salud (Diresa y Geresa) están encargadas de coordinar estas campañas, ampliando los horarios de atención en los establecimientos sanitarios y asegurando la disponibilidad de vacunas e insumos necesarios.
Además, los centros de salud deben reportar mensualmente la cantidad de personas vacunadas y el uso de jeringas e insumos relacionados. Esta información permitirá al Minsa evaluar la cobertura y redistribuir recursos de manera eficiente para no dejar brechas que permitan nuevos brotes.
Equipos de respuesta rápida y comunicación comunitaria
Otra de las medidas clave consiste en el fortalecimiento de los Equipos de Respuesta Rápida (ERR), encargados de intervenir directamente en las zonas donde se identifiquen casos sospechosos. Estos equipos se activan ante cualquier notificación y se encargan de investigar posibles brotes, realizar seguimiento a los contactos y ejecutar acciones de control focalizado.
En paralelo, el CDC organizará capacitaciones dirigidas a los responsables de epidemiología de los centros de salud, con el fin de asegurar una reacción eficiente frente a nuevos casos. Estas sesiones de formación también incluyen temas relacionados con la identificación temprana de síntomas, aislamiento de pacientes y derivación oportuna.
Asimismo, se han planificado campañas de sensibilización a través de radios locales, parlantes comunitarios y reuniones vecinales. La idea es llevar el mensaje de prevención y vacunación hasta las zonas más alejadas, especialmente en lenguas originarias y con materiales visuales adaptados a cada contexto.
“Es fundamental que la población entienda que la vacuna contra la fiebre amarilla salva vidas y debe aplicarse antes de exponerse a zonas de riesgo”, señalaron voceros del Minsa.
Línea de atención gratuita y monitoreo comunitario
Como parte del esfuerzo de comunicación, el Ministerio de Salud ha reforzado la Línea 113, opción 1, para ofrecer atención directa a los ciudadanos que tengan preguntas o síntomas relacionados con la fiebre amarilla. Esta plataforma también sirve para derivar a los ciudadanos a los puntos de vacunación más cercanos y canalizar posibles reportes.
Por su parte, los gobiernos regionales están convocando a líderes comunales y promotores de salud para que colaboren activamente en la vigilancia comunitaria. Ellos serán los primeros en detectar signos de alerta entre la población y facilitar el acceso de los ERR a las zonas más remotas.
Características de la fiebre amarilla y síntomas a reconocer
La fiebre amarilla es una enfermedad viral transmitida por la picadura de mosquitos infectados, en particular el Aedes aegypti. Tiene presencia activa en zonas tropicales de África y América Latina, incluyendo la región amazónica del Perú.
Tras la picadura del mosquito, los síntomas aparecen generalmente entre 3 y 6 días después. En una primera fase, los afectados pueden presentar:
- Fiebre alta
- Escalofríos
- Dolor muscular
- Dolor de cabeza
- Cansancio extremo
- Náuseas o vómitos
En algunos casos, la enfermedad puede evolucionar hacia una fase más grave, caracterizada por:
- Ictericia (color amarillento de la piel y ojos)
- Hemorragias internas o externas
- Insuficiencia hepática y/o renal
No existe un tratamiento antiviral específico para la fiebre amarilla, por lo que el manejo clínico se enfoca en aliviar los síntomas. La vacunación preventiva sigue siendo la estrategia más eficaz para frenar la expansión del virus.
Vacunación, la principal barrera de protección
La vacuna contra la fiebre amarilla es segura, altamente efectiva y proporciona inmunidad duradera. En Perú, su aplicación es gratuita en las zonas de riesgo y está especialmente dirigida a personas que viven en áreas selváticas o planean viajar a esas regiones por motivos laborales, turísticos o familiares.
El Minsa recomienda que los ciudadanos reciban la vacuna al menos 10 días antes de viajar a zonas donde se reporta circulación activa del virus. La inmunización es obligatoria en varios países de América Latina y África, y forma parte de los requisitos sanitarios internacionales.
“La fiebre amarilla puede prevenirse con una sola dosis. Es responsabilidad de todos contribuir a controlar esta enfermedad”, recalcaron funcionarios del Minsa durante la última rueda de prensa.
Un llamado urgente a la acción
El brote actual pone en evidencia las debilidades estructurales del sistema de salud en la Amazonía peruana, donde el acceso a servicios médicos sigue siendo limitado. Las autoridades sanitarias han pedido colaboración activa de la ciudadanía, no solo para vacunarse, sino también para reportar posibles síntomas, eliminar criaderos de mosquitos en sus viviendas y participar en campañas de limpieza y fumigación.
El Minsa también ha solicitado apoyo de las municipalidades para garantizar que los operativos de salud pública cuenten con la logística necesaria. De igual modo, se está coordinando con el Ministerio de Educación para que las escuelas en las zonas de riesgo puedan convertirse en centros temporales de vacunación o puntos de información para padres de familia.
“No debemos esperar a que los casos aumenten. Esta es una emergencia sanitaria que requiere una respuesta inmediata y conjunta”, declaró un representante del CDC.




