A lo largo de sus nueve meses como titular del Ministerio del Interior, Juan José Santiváñez ha protagonizado una serie de polémicas debido a sus declaraciones imprecisas y anuncios que, con el tiempo, han sido desmentidos. Sus afirmaciones sobre la lucha contra la criminalidad han sido cuestionadas por la falta de resultados visibles, mientras que sus enfrentamientos con la prensa y el Ministerio Público han erosionado su credibilidad.
Uno de los episodios más recientes involucró una fotografía en la que, según Santiváñez, policías posaban junto a miembros de la organización criminal “Los Pulpos”. Sin embargo, Guillermo Ruiz Carbajal, uno de los señalados, negó cualquier vínculo con la banda criminal y anunció que demandará al ministro. El empresario aseguró ser víctima de extorsión y amenazas por parte de esa misma organización. Según Hernán Medrano Marín para El Comercio.
Este no es un caso aislado. A lo largo de su gestión, Santiváñez ha hecho anuncios que posteriormente fueron desmentidos o corregidos, generando una creciente desconfianza en su liderazgo.
Errores y acusaciones infundadas
Uno de los momentos más críticos de su gestión ocurrió cuando, en una conferencia de prensa, acusó al sereno Carlos Lunavictoria Santillán de ser “uno de los extorsionadores más peligrosos del Perú”. Esta afirmación fue hecha sin pruebas contundentes, lo que llevó al sereno a exigir una rectificación oficial, la cual nunca llegó. “El ministro ha manchado mi uniforme con la deshonra. Hoy responsabilizo a Santiváñez si algo me sucede”, declaró Lunavictoria.
Otro episodio similar ocurrió en octubre de 2024, cuando el ministro anunció la captura de Iván Quispe Palomino, asegurando que era el “segundo al mando de Sendero Luminoso”. No obstante, se trataba de un error, ya que Iván Quispe había purgado condena por terrorismo y desde el 2005 residía en Lima sin vínculos con dicha organización. Dos días después, Quispe fue liberado por orden judicial y calificó su detención como un montaje.
Escándalos y enfrentamientos con la prensa
Santiváñez también ha protagonizado enfrentamientos con periodistas y medios de comunicación. En varias ocasiones, ha acusado a la prensa de difundir información falsa y ha amenazado con querellas contra reporteros que han investigado su gestión. En septiembre de 2024, denunció a periodistas por supuestamente “utilizar su imagen de manera indebida” tras la publicación de audios comprometedores donde confesaba sus aspiraciones políticas y discutía estrategias para debilitar la División de Investigación de Delitos de Alta Complejidad (Diviac).
Estos audios revelaron, además, presuntas órdenes de la presidenta Dina Boluarte para desactivar la Diviac y neutralizar al coronel Harvey Colchado, quien lideraba investigaciones clave contra el gobierno. Colchado fue finalmente retirado de su cargo, en lo que muchos consideran una represalia política.
Negativa a colaborar con la justicia
En noviembre de 2024, el Ministerio Público solicitó a Santiváñez la entrega de su celular en el marco de una investigación por abuso de autoridad. Sin embargo, el ministro entregó un teléfono completamente formateado y se negó a proporcionar sus credenciales de iCloud. En respuesta, desafió a la Fiscalía: “Si la fiscal quiere saber de mi vida, que me cite y me pregunte, pero nunca a través de una solicitud de usuario y contraseña”.
Sus declaraciones han generado dudas sobre su disposición a colaborar con las investigaciones. En conversaciones filtradas, se reveló que Santiváñez había compartido información confidencial con Boluarte sobre las pesquisas que involucraban a su hermano Nicanor Boluarte.
Errores de comunicación y datos inexactos
Santiváñez también ha sido criticado por sus declaraciones inexactas en cuanto a cifras de seguridad. En octubre de 2024, afirmó que el sicariato y la extorsión se habían reducido en un “72%”, cuando la cifra real era del 7,2%. Al ser corregido por la prensa, reaccionó de manera hostil, cuestionando la preparación de los periodistas.
En sus intervenciones públicas, el ministro ha demostrado una actitud confrontativa, criticando a la Fiscalía y acusándola de ser un “enemigo de la Policía”. También ha manifestado su desconfianza en el Ministerio Público, alegando que no brinda apoyo suficiente en la lucha contra el crimen.
Un ministro cada vez más cuestionado
A pesar de los constantes cuestionamientos y los errores en sus declaraciones, Santiváñez se ha mantenido firme en su postura. Sin embargo, su gestión ha generado más dudas que certezas, especialmente en un contexto donde la inseguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones de la ciudadanía.
Las reiteradas contradicciones, la falta de resultados concretos y su confrontación con diferentes sectores han debilitado su imagen como autoridad encargada de la seguridad en el país. Su permanencia en el cargo dependerá de la evaluación política que haga el Ejecutivo, pero lo cierto es que su gestión ha estado marcada por la controversia y la desconfianza.




