Instituto Peruano de Economía
El 38% de los peruanos considera que la delincuencia se ha incrementado, siendo uno de los principales problemas que más preocupan a la ciudadanía según DATUM. Luego de un prolongado período con indicadores de inseguridad históricamente bajos, producto de las medidas de inmovilización, en los últimos meses del 2022 se registró un incremento significativo de las víctimas de delitos.
El deterioro institucional en la alta dirección de las políticas de seguridad y el desaprovechamiento de recursos públicos generan pérdidas que vienen reduciendo significativamente el bienestar de los peruanos.
Mayor victimización
Las tasas de victimización en el área urbana en el Perú están gradualmente retornando a los niveles alcanzados previo a la pandemia, luego del descenso transitorio registrado entre el 2020 y 2021 producto de las restricciones sanitarias. Este indicador se incrementó en 4.1 puntos porcentuales (pp.), al pasar de 18,3% en la segunda mitad en 2021 a 22,4% durante el mismo periodo del 2022, aunque por debajo de los niveles prepandemia (26,7%). Con ello, en el último año, otros 700 mil ciudadanos han sido víctimas de delitos en zonas urbanas.
El aumento de las víctimas de delitos se aceleró en lugares con mayor densidad poblacional. En las principales ciudades de hasta 300 mil habitantes, por ejemplo, la tasa de victimización se elevó en 8.6 pp., al pasar de 16,5% a 25,1% entre el segundo semestre del 2021 y 2022, más del doble de lo que aumentó en promedio en el área urbana.
En las principales ciudades de más de 300 mil habitantes se observa una figura similar, aunque el repunte ha sido más alarmante en algunos lugares en los que la victimización ya superó los niveles prepandemia. Entre ellas destacan, por ejemplo, Pucallpa (26,0%), Tarapoto (23,2%), Piura (25,8%) y Trujillo (27,7%).
Precaria institucionalidad
El retorno de la inseguridad se da en un contexto de alta rotación en el sector. La duración de los titulares del Ministerio del Interior (Mininter) y comandantes generales de la Policía (PNP) ha caído a la tercera parte desde el 2021. Por ejemplo, un comandante general PNP pasó de casi 11 meses promedio entre 2001 y mediados de 2021 a solo cuatro meses desde entonces, calcula el IPE.




