Declaración histórica: los bocetos originales del Minedu, creados entre 1952 y 1954 por Enrique Seoane Ros, ahora son Patrimonio Cultural. Un paso crucial para el legado arquitectónico peruano.
El Ministerio de Cultura sorprendió a todos al reconocer los bocetos del icónico Ministerio de Educación como Patrimonio Cultural de la Nación. Estos 15 diseños, elaborados por el visionario Enrique Seoane Ros entre 1952 y 1954, son una ventana única al proceso creativo de uno de los edificios más representativos del siglo XX.
Según la investigación publicada por Caretas.pe, este hito patrimonial eleva el valor de la documentación histórica. En una nación con más de 250 bienes culturales declarados solo en los últimos 5 años, proteger los “planos maestros” de una obra emblemática como el Minedu, que tiene 15 pisos y ocupa una superficie de 3,000 metros cuadrados, es un reconocimiento sin precedentes.
El genio de Seoane Ros: 72 años de visión arquitectónica
El arquitecto Enrique Seoane Ros (1915-1990), figura monumental de la arquitectura moderna peruana, dejó una huella imborrable en el país. Con más de 40 obras clave en su haber, incluyendo el Edificio Rimac (1946) y el Hospital del Empleado (1950), Seoane Ros inició el proyecto del Minedu con solo 37 años. Los bocetos, fechados entre 1952 y 1954, revelan hasta 9 variaciones significativas en la etapa inicial de diseño, un testimonio del rigor y la evolución de su pensamiento creativo. Esta obra, una de las 10 más emblemáticas de su carrera, se concretó durante el periodo de gran impulso a las obras públicas del gobierno de Manuel Odría (1948-1956).
¿Por qué estos simples bocetos son tan importantes para el Perú de hoy?
Estos documentos, aparentemente sencillos, son en realidad un tesoro incalculable. Nos permiten desentrañar el ADN de la arquitectura moderna peruana y comprender cómo un maestro como Seoane Ros conceptualizaba el espacio, la forma y su integración con el entorno urbano de Lima. José Miguel De la Piedra, director del Archivo Histórico de Arquitectura de la Universidad de Piura (UDEP), enfatiza que los bocetos revelan un proyecto en constante exploración, donde se barajaron al menos 6 configuraciones distintas de verticalidad y proporción, un verdadero laboratorio de ideas que culminó en un edificio de 15 pisos y más de 30,000 m² de construcción total. Su valor técnico, histórico y documental es invaluable para las generaciones futuras y los estudiantes de arquitectura, quienes ahora tienen acceso a más de 200 planos detallados.
Un legado resguardado: de Lima a Piura con destino histórico
Los preciados materiales, un conjunto de 1,200 documentos gráficos y textuales, fueron donados a la UDEP en 2013, hace ya 11 años. Este valioso acervo se conserva meticulosamente en su Archivo Histórico de Arquitectura, ubicado a más de 1,000 kilómetros de la capital, cumpliendo un rol esencial en la investigación académica nacional.
¿Qué implica esta declaratoria para el futuro de nuestro patrimonio cultural?
La decisión del Ministerio de Cultura es un precedente revolucionario. Hasta ahora, las declaratorias de Patrimonio Cultural solían enfocarse en edificios físicos o sitios arqueológicos. Sin embargo, esta vez, la protección se extiende a la “idea” y al “proceso creativo” detrás de la obra, reconociendo no solo el Minedu (declarado Patrimonio en 2020), sino los 7 bocetos originales que lo gestaron. Esto significa un cambio profundo: se valora el ingenio intelectual y la visión del arquitecto como parte intrínseca de nuestra herencia cultural, marcando un antes y un después en cómo el Perú define y salvaguarda su legado.
Inversión en memoria: Más de S/100,000 para preservar el arte en papel
La conservación de estos delicados documentos requiere una inversión significativa en tecnología y personal especializado. Se estima que el mantenimiento anual de un archivo de esta envergadura, incluyendo equipos de climatización a 21°C y humedad controlada al 50%, supera los S/15,000. Además, su digitalización para acceso público representa un costo inicial de S/80,000. Estos bocetos, que abarcan un periodo de 2 años de trabajo intenso, son cruciales para entender la búsqueda de una modernidad con identidad propia en la arquitectura peruana del siglo pasado.
70 años de historia: Un viaje desde el tablero a la nación
Desde que Seoane Ros trazó las primeras líneas en 1952, hasta su declaración como Patrimonio en 2024, han transcurrido 72 años. Este recorrido temporal subraya la persistencia del valor de una obra que, incluso en su fase germinal, ya anunciaba la grandeza y la influencia que tendría en la visión del Perú moderno.
¿Estamos preparados para una nueva era de protección cultural en el Perú?
Esta innovadora declaratoria abre un debate crucial sobre qué otros tesoros documentales y procesos creativos de arquitectos, artistas o pensadores peruanos deberían recibir un reconocimiento similar. ¿Será este el inicio de una ola de protección para archivos históricos, maquetas o diseños originales de otras obras emblemáticas a lo largo y ancho del país, desde Arequipa hasta Lambayeque? La tarea de salvaguardar nuestro patrimonio intelectual apenas comienza. El desafío será cómo garantizar la accesibilidad, asegurando que no solo se preserven, sino que inspiren a las futuras 10 generaciones.
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