La regidora de la Municipalidad Provincial de Huánuco, Miluska Torres, advirtió que el proyecto de asfaltado de más de 100 cuadras, previsto en coordinación con el Gobierno Regional de Huánuco, no sería viable en este momento, porque —según indicó— antes debe renovarse la red de agua y desagüe para evitar que las nuevas pistas sean abiertas posteriormente.
En relación con el proyecto de asfaltado recientemente aprobado mediante convenio con el Gobierno Regional, Torres reconoció que durante la sesión de concejo cuestionó que no se haya incluido el cambio integral de tuberías antiguas antes de ejecutar el mejoramiento vial. Según explicó, la renovación de redes depende directamente del Ministerio de Vivienda y del avance del proyecto de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), lo que escapa a la competencia municipal.
Sin embargo, también fue clara en señalar que la ciudad no puede permanecer indefinidamente con calles deterioradas mientras se concreta un proyecto nacional que podría tardar varios años más.
La regidora admitió que el cambio total de tuberías es una demanda legítima de los vecinos y una necesidad estructural pendiente en Huánuco. No obstante, sostuvo que la demora del PTAR impide realizar una intervención integral en este momento.
El proyecto de asfaltado avanzará sin reemplazar de inmediato las redes de agua y desagüe, lo que implica un riesgo técnico: si en el futuro se ejecuta el cambio de tuberías, será necesario intervenir nuevamente las vías, afectando el nuevo pavimento y generando costos adicionales.
Torres defendió la decisión bajo el argumento de urgencia urbana. Señaló que muchas calles se encuentran en condiciones críticas y que esperar la culminación del sistema de tratamiento de aguas significaría prolongar el deterioro y las molestias para la población.
Aun así, reconoció que la solución definitiva deberá ejecutarse de manera progresiva conforme se concrete el proyecto del Ministerio de Vivienda, dejando en evidencia un problema de planificación y articulación interinstitucional.
Sobre la carretera Pachachupan–Pillao, la regidora fue enfática en señalar que desde un inicio se evidenció un problema estructural en el presupuesto. Indicó que la empresa contratista habría realizado un cálculo incorrecto, lo que derivó en un avance mínimo de la obra.
Admitió que el presupuesto resultó insuficiente para cubrir el tramo comprometido, situación que hoy mantiene el proyecto paralizado y bajo investigación. Existen denuncias en trámite y el caso ya se encuentra en manos de las autoridades competentes.
Este reconocimiento confirma los cuestionamientos ciudadanos en torno a una obra considerada emblemática para la conectividad de la zona. La falta de resultados visibles ha generado preocupación en la población beneficiaria y ha puesto en debate los mecanismos de supervisión y control en la ejecución de infraestructura vial.
En cuanto al Malecón Higueras, Torres explicó que la obra aún no puede reiniciarse debido a observaciones técnicas detectadas en su ejecución. Señaló que la gerencia municipal asumió el compromiso de corregir dichas deficiencias antes de continuar con la inversión.
La regidora sostuvo que no se puede destinar más recursos públicos sobre una estructura que presenta fallas, ya que ello implicaría un uso ineficiente del presupuesto. Por ello, el reinicio de trabajos está condicionado al levantamiento de observaciones y adecuaciones técnicas.
Tanto la carretera de Pillao como el Malecón Higueras se han convertido en símbolos del debate sobre planificación, presupuestos y calidad de obras en la actual gestión municipal.
Las declaraciones de Miluska Torres reflejan un escenario complejo: decisiones que buscan responder a demandas inmediatas de la población, pero que enfrentan limitaciones técnicas, presupuestales y de coordinación institucional, manteniendo bajo escrutinio las principales obras de la ciudad.




