Alzan la voz. Miles de ciudadanos salieron a protestar durante el fin de semana. El motivo de sus manifestaciones se debe a las estrictas medidas impuestas por el Gobierno para reducir los contagios de COVID-19. Los principales focos de protestas son las ciudades de Urunqui, Pekín. Zhengzhou, Nanjing, Wuham, Shanghái y Chengdou.
algunos manifestantes llegaron a pedir la dimisión del Partido Comunista y de su líder, Xi Jinping. Muchos estaban hartos de Xi, quien en octubre consiguió un inédito tercer mandato como secretario general del partido, y de su política de “cero covid”, que sigue afectando la vida cotidiana, perjudicando los medios de subsistencia y aislando al país.
Las protestas se intensificaron después de que un incendio en la región occidental de Xinjiang causara la muerte de al menos diez personas a comienzos de esta semana.
Presidente de Chile lamenta que Pedro Castillo no pueda asistir a cumbre de la Alianza del Pacífico
La respuesta del gobierno de Xi Jinping ha sido represiva. Las protestas en Shanghái se han saldado decenas de detenidos. La policía también ha levantado grandes barricadas de color azul en una de las principales avenidas de la ciudad.
Asimismo, desde el Ejecutivo comunicaron que las medidas para evitar los contagios de COVID-19 se mantendrán a pesar del descontento social. Estas medidas incluyen confinamientos y testeos masivos en toda la población.
Vale recordar que China es uno de los países con menor cantidad de ancianos vacunados contra el nuevo coronavirus. De acuerdo a la Comisión Nacional China de Salud, solo el 20% de las personas de 80 años a más cuentan con dosis de refuerzo.




