Mientras Trump desestabiliza el comercio mundial Europa vislumbra una ventaja

El panorama del comercio global se encuentra en un momento de reconfiguración profunda, impulsado por las políticas arancelarias de la administración Trump y la respuesta estratégica de la Unión Europea. En este escenario, la UE busca consolidar su posición como un actor central en el sistema comercial internacional, fortaleciendo sus lazos con otras economías y protegiendo sus intereses frente a las disrupciones generadas por las tensiones comerciales globales. Este esfuerzo se produce en un contexto de creciente proteccionismo a nivel mundial, que amenaza la estabilidad y el crecimiento del comercio internacional. Cabe recordar que en 2024, el comercio mundial experimentó una contracción del 1.2%, según datos de la OMC, lo que subraya la importancia de las iniciativas europeas para mantener flujos comerciales robustos.

Según la investigación publicada por The New York Times, la Unión Europea está tomando medidas proactivas para asegurar su preeminencia en el futuro orden comercial global. Ante las ambiciones del Presidente Trump de reformar el sistema comercial a través de aranceles, la UE responde con una estrategia que busca tanto profundizar acuerdos comerciales existentes como forjar nuevas alianzas, con el objetivo de reducir la dependencia de un mercado estadounidense considerado cada vez más volátil.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha liderado una intensa actividad diplomática en las últimas semanas, manteniendo conversaciones con líderes de todo el mundo para impulsar esta agenda comercial. Estas negociaciones buscan no solo consolidar la posición de la UE como un socio comercial clave, sino también abordar desafíos específicos, como la competencia desleal por parte de China. La preocupación europea se centra en evitar que el gigante asiático, ante la imposibilidad de acceder al mercado estadounidense debido a los aranceles, desvíe sus excedentes de producción, especialmente en sectores como el metal y la química, hacia el mercado europeo.

La estrategia europea es multifacética e incluye la reducción de barreras comerciales internas entre los Estados miembros, fortaleciendo así el mercado único y facilitando el comercio intra-europeo. Este enfoque busca impulsar la competitividad de las empresas europeas y fomentar la innovación. Además, la UE está adoptando una postura firme frente a prácticas comerciales desleales, utilizando instrumentos de defensa comercial para proteger a sus industrias de la competencia desleal proveniente de terceros países.

Maros Sefcovic, Comisario de Comercio de la UE, ha subrayado la importancia de proteger el 87% del comercio global que no depende del mercado estadounidense. Esta declaración refleja la determinación de la UE de diversificar sus relaciones comerciales y de no depender excesivamente de un único mercado, por grande que este sea. La UE, recordemos, es el segundo mayor importador y exportador a nivel mundial, después de Estados Unidos, con un volumen de comercio de bienes que supera los 5 billones de euros anuales.

El enfoque de la UE se basa en la apertura comercial, pero también en la defensa de sus intereses y en la promoción de un sistema comercial global basado en reglas. La UE aboga por un multilateralismo renovado y por la reforma de la Organización Mundial del Comercio (OMC) para adaptarla a los desafíos del siglo XXI. La estrategia europea busca, en definitiva, construir un sistema comercial más justo, sostenible y resiliente, en el que la UE ocupe un lugar central y contribuya a la estabilidad y al crecimiento de la economía global.