El fortalecimiento de la alianza entre China y Rusia se reafirma en un momento de crecientes tensiones geopolíticas globales. Tras una conversación telefónica entre el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo ruso, Vladimir Putin, Pekín ha reiterado su firme compromiso con Moscú, describiendo a ambos países como “verdaderos amigos que han pasado juntos por las buenas y por las malas”. Este acercamiento ocurre en un contexto marcado por la guerra en Ucrania y las presiones occidentales sobre Rusia, además de las complejas relaciones comerciales y diplomáticas entre China y Estados Unidos.
Según la investigación publicada por The New York Times, las declaraciones de Xi Jinping buscan disipar cualquier insinuación de que una posible administración de Donald Trump en Estados Unidos pueda fracturar el vínculo entre China y Rusia, un eje que se ha consolidado en los últimos años como contrapeso a la influencia occidental.
La llamada entre ambos mandatarios coincide con el aniversario de la invasión rusa de Ucrania en 2022, un conflicto que ha reconfigurado el panorama internacional y en el que China ha mantenido una posición ambivalente, absteniéndose de condenar explícitamente las acciones de Moscú, mientras se erige como su principal socio comercial y diplomático. Este apoyo, aunque no militar, ha sido crucial para la economía rusa, especialmente frente a las sanciones impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos.
Las palabras de Xi Jinping, transmitidas a través de los medios estatales chinos, enfatizan la estabilidad y la solidez de la relación bilateral, destacando que “la historia y la realidad nos demuestran que China y Rusia son buenos vecinos que no se alejarán, y verdaderos amigos que han pasado juntos por las buenas y por las malas, se apoyan mutuamente y se desarrollan juntos”. Este mensaje subraya la importancia estratégica que ambos países conceden a su asociación, basada en intereses compartidos y una visión común de un orden mundial multipolar.
Xi también resaltó que los lazos entre China y Rusia no se ven “afectados por ninguna tercera parte”, en una clara alusión a Estados Unidos y sus esfuerzos por influir en la dinámica entre Pekín y Moscú. Además, enfatizó el carácter “a largo plazo” de las políticas exteriores de ambos países, sugiriendo un compromiso sostenido con la cooperación bilateral más allá de las coyunturas políticas o económicas.
El Kremlin emitió un comunicado similarmente cordial, describiendo la conversación entre Xi y Putin como “cálida y amistosa”, lo que evidencia la sintonía existente entre ambos líderes y sus gobiernos. En un rechazo a la idea de que el expresidente Trump pueda sembrar discordia entre los dos países, el Kremlin añadió que “los líderes enfatizaron que el vínculo de política exterior ruso-chino es el factor estabilizador más importante en los asuntos mundiales”, reafirmando que la relación “no está sujeta a influencias externas”. El volumen del comercio bilateral entre China y Rusia ha experimentado un crecimiento significativo, alcanzando cifras récord en los últimos años, impulsado por la venta de energía rusa a China y la exportación de productos manufacturados chinos a Rusia. La colaboración se extiende también a áreas como la tecnología, la defensa y la exploración espacial, consolidando una alianza estratégica de gran alcance.




