Mientras rescatistas laboran en edificio derrumbado en Bangkok, parejas que se enamoraron allí esperan noticias.

La búsqueda de supervivientes tras el devastador terremoto que derribó una torre de oficinas en Bangkok entra en una fase crítica, con las esperanzas de hallar personas con vida disminuyendo drásticamente. El seísmo, de magnitud considerable, ha dejado a la ciudad sumida en el caos y la angustia, mientras equipos de rescate internacionales luchan contra el tiempo para encontrar a los atrapados entre los escombros.

Según la investigación publicada por The New York Times, la noche del domingo trajo consigo un breve destello de esperanza, cuando los equipos de rescate creyeron haber encontrado un conducto hacia un posible refugio en el sótano del edificio colapsado. Este hallazgo generó una oleada de optimismo entre los rescatistas, quienes vislumbraron la posibilidad de que trabajadores desaparecidos hubieran sobrevivido al impacto inicial del terremoto.

El equipo, compuesto por miembros de Tailandia, China, Estados Unidos e Israel, se adentró en el espacio descubierto, reforzado por la solidez de los pilares de la construcción. Sin embargo, la desilusión fue palpable al comprobar que la estancia se encontraba completamente vacía. Este revés supuso un duro golpe para las operaciones de rescate, que ya enfrentaban serias dificultades debido a la magnitud del desastre.

La mañana siguiente, la aparición de señales de vida potenciales detectadas por sensores infrarrojos reactivó brevemente las esperanzas. El trabajo de búsqueda se detuvo para evaluar la situación, pero finalmente, tras una inspección exhaustiva, no se halló nada. El plazo crítico de las primeras 72 horas, conocido como la “ventana dorada” para la supervivencia, expiró sin que se rescatara a ninguna persona, ni viva ni fallecida, durante el lunes. El gobierno tailandés, que declaró el estado de emergencia en la capital, ha movilizado recursos adicionales, incluyendo unidades caninas especializadas en la localización de personas.

“La esperanza se está desvaneciendo”, lamentó Piyalux Thinkaew, jefe de operaciones de la Fundación Ruamkatanyu, una de las principales organizaciones de emergencia de Tailandia. Su declaración refleja la creciente frustración y el temor a que la operación de rescate se transforme en una de recuperación de cuerpos. A pesar del desalentador panorama, los equipos de rescate continúan trabajando incansablemente, impulsados por la determinación de agotar todas las posibilidades de encontrar supervivientes.

Aunque oficialmente la operación sigue siendo de rescate, la realidad es que alrededor de 80 personas permanecen sepultadas bajo toneladas de escombros y acero retorcido. Los rescatistas, conscientes de la urgencia de la situación, están extendiendo el plazo de las 72 horas, considerando que quizás el límite de supervivencia pueda ampliarse. Según datos de la Oficina de Gestión de Desastres de la ONU, la probabilidad de encontrar personas con vida disminuye drásticamente después de las primeras 72 horas, pero se han registrado casos de supervivencia prolongada en circunstancias extremas.

La devastación provocada por el terremoto ha puesto a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades y la resiliencia de la población de Bangkok. La comunidad internacional ha ofrecido ayuda y apoyo, enviando equipos de rescate especializados y recursos materiales para contribuir a las labores de búsqueda y asistencia a los damnificados. El impacto económico del desastre se estima en miles de millones de dólares, lo que requerirá un esfuerzo coordinado para la reconstrucción y recuperación de la ciudad.