Medicaid Salva Vidas
Medicaid Salva Vidas

Mientras el Congreso debate recortes a Medicaid, un importante estudio revela que este programa salva vidas

El debate sobre la **cobertura sanitaria** en Estados Unidos resurge con fuerza tras la publicación de un estudio que vincula la expansión de Medicaid con una notable reducción de la mortalidad. Medicaid, el programa de salud pública destinado a personas de bajos ingresos, ha sido objeto de continuos debates políticos y económicos, especialmente desde la implementación de la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio (ACA) en 2010, la cual permitió a los estados ampliar significativamente su cobertura.

Según la investigación publicada por The New York Times, la expansión de Medicaid ha evitado la muerte de más de 27,000 personas desde 2010, de acuerdo con un estudio que se considera el más exhaustivo hasta la fecha sobre los efectos del programa en la salud. La ampliación de este programa social ha sido un tema central en las discusiones sobre políticas de salud, con defensores argumentando que proporciona un salvavidas crucial para las poblaciones vulnerables.

El estudio, elaborado por economistas del National Bureau of Economic Research (NBER), revela que los adultos de bajos ingresos que obtuvieron cobertura de Medicaid tras la expansión impulsada por la ACA tenían un 21% menos de probabilidades de fallecer en un año determinado, en comparación con aquellos que no estaban inscritos. Este hallazgo desafía la percepción común de que los beneficios de Medicaid se limitan principalmente a las personas mayores o con enfermedades preexistentes, ya que la investigación también encontró una disminución de la mortalidad entre personas de 20 y 30 años, un grupo demográfico que anteriormente tenía menos probabilidades de calificar para el programa.

La investigación, que analizó registros federales de 37 millones de estadounidenses, estimó que el costo de Medicaid para salvar un año de vida es de $179,000, una cifra comparable a la inversión en otras intervenciones médicas como los exámenes de detección de cáncer de cuello uterino o el tratamiento de la leucemia. En contraste, esta cantidad resulta inferior al gasto público y privado combinado en medidas como las inspecciones de seguridad vehicular o la eliminación de asbesto en edificios.

Los resultados del estudio se dieron a conocer en un momento en que la Cámara de Representantes consideraba propuestas legislativas que podrían reducir significativamente el financiamiento de Medicaid. El Comité de Energía y Comercio de la Cámara aprobó un conjunto de políticas que, según estimaciones de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO), podrían resultar en la pérdida de cobertura para millones de personas en los próximos años. Este posible recorte se suma a la controversia en torno a la sostenibilidad financiera del programa y su impacto en la salud pública.

Economistas ajenos a la investigación han elogiado la metodología y la solidez de los hallazgos. Amy Finkelstein, economista de la salud del MIT, describe el estudio como una “contribución científica importante” para comprender la magnitud del impacto de Medicaid. Sarah Miller, economista de la Universidad de Michigan, destacó el hallazgo sobre los jóvenes inscritos, quienes representaron el 29% de las vidas salvadas. Esta última observación sugiere que los beneficios de la cobertura de Medicaid son más amplios de lo que se pensaba inicialmente, particularmente en términos de los años de vida ganados.

Es importante señalar que, si bien el estudio establece un vínculo entre Medicaid y la reducción de la mortalidad, no identifica los tratamientos específicos que contribuyeron a salvar vidas. Si bien las principales causas de muerte entre los adultos jóvenes incluyen las sobredosis de drogas y el suicidio, algunos también mueren por enfermedades más comunes en los adultos mayores, como el cáncer o las enfermedades cardíacas. El acceso a la atención médica, medicamentos preventivos y servicios de salud mental podrían haber contribuido a estos resultados positivos.

A pesar de los beneficios demostrados, los autores del estudio también reconocen las limitaciones de Medicaid. Las tasas de mortalidad siguen siendo más altas entre las personas de bajos ingresos que entre los individuos más adinerados, y ampliar la cobertura de Medicaid a todas las personas pobres solo reduciría esta disparidad en un 5 a 20 por ciento. Factores como la exposición a la violencia o a contaminantes también influyen en la esperanza de vida. En otras palabras, aunque Medicaid es un programa importante, abordar las desigualdades en salud requiere una estrategia integral que abarque factores sociales, económicos y ambientales.