Según la investigación publicada por Gestión.pe, el plan gubernamental incluye la colocación de bonos por un valor de US$ 12,000 millones, previamente anunciada por la presidenta Claudia Sheinbaum, así como la creación de un fondo de inversión de magnitud similar respaldado por el gobierno federal, todo con el objetivo de inyectar capital fresco a la petrolera.
La administración de Sheinbaum se muestra optimista, proyectando que el respaldo financiero de la Secretaría de Hacienda será necesario solo hasta el año 2026, con la expectativa de que Pemex logre autosuficiencia a partir de 2027. Este objetivo se alinea con la visión de una Pemex fortalecida y capaz de operar de manera independiente en el futuro cercano. Es importante recordar que en marzo pasado, se aprobó un nuevo régimen tributario que aligera la carga fiscal de Pemex, contribuyendo también a su saneamiento financiero.
En cuanto al declive en la producción, la administración actual atribuye la problemática a decisiones tomadas en sexenios anteriores, criticando la falta de inversión y el presunto desmantelamiento de Pemex. De acuerdo con Sheinbaum, la prioridad de administraciones pasadas por la producción privada en detrimento de la inversión en Pemex, junto al natural envejecimiento de los yacimientos, derivaron en la crisis actual.
El gobierno mexicano busca estabilizar la producción de petróleo en 1.8 millones de barriles diarios, con el enfoque principal en la refinación. El secretario de Hacienda, Édgar Amador, detalló el incremento de la deuda de Pemex, que pasó de US$ 105,800 millones en 2018 tras un aumento del 129.5% entre 2008 y ese año. Al segundo trimestre de este año, la deuda aún se mantenía elevada, en US$ 98,800 millones.
No obstante, se espera que la deuda disminuya a US$ 88,800 millones para finales de este año y a US$ 77,300 millones en 2030. Paralelamente, Pemex planea reactivar la producción de yacimientos con potencial, según el director de la empresa, Víctor Rodríguez, quien resaltó la existencia de “vastos recursos petroleros” aún disponibles. Además, Pemex busca diversificar sus actividades, reconstruyendo el sistema de petroquímica y aprovechando las salmueras petroleras para la producción de litio, un mineral estratégico para la transición energética. Se espera que en el futuro Pemex pueda explotar otros minerales como el azufre que pueden ser rentables.
Adicionalmente, Pemex ha informado sobre sus esfuerzos para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 14%, así como la construcción de tres gasoductos en el sur del país, lo que demuestra su compromiso con la sostenibilidad y la expansión de su infraestructura energética. Este esfuerzo se alinea con la estrategia del gobierno de utilizar el gas natural como un combustible de transición hacia fuentes de energía más limpias.




