Mensajes filtrados revelan que el equipo de Trump califica a Europa de “patética” en un chat grupal de Signal.

Las tensiones transatlánticas, una constante en la geopolítica contemporánea, han escalado tras la filtración de conversaciones privadas entre altos funcionarios de la administración Trump, revelando un profundo desdén hacia Europa. Este incidente pone de manifiesto la fragilidad de las alianzas internacionales y la divergencia de intereses estratégicos entre Estados Unidos y sus socios europeos tradicionales.

Según la investigación publicada por The New York Times, un intercambio de mensajes a través de la aplicación Signal entre figuras clave del entorno de Donald Trump ha desatado una ola de indignación y malestar en el continente europeo.

La conversación, centrada en la planificación de un ataque en Yemen, destapó comentarios que describen a los países europeos como “parásitos geopolíticos”. La filtración, accidentalmente enviada al editor de The Atlantic, Jeffrey Goldberg, ha puesto al descubierto sentimientos y juicios que, hasta ahora, se mantenían tras bambalinas. El incidente ocurre en un momento de creciente debate sobre la distribución de cargas en la OTAN y el papel de Europa en la seguridad global.

JD Vance, identificado como el vicepresidente en la administración Trump, expresó su frustración ante la necesidad de “rescatar a los europeos una vez más”, argumentando que las acciones militares beneficiarían desproporcionadamente a Europa en comparación con Estados Unidos. Esta declaración refleja una percepción recurrente en ciertos círculos estadounidenses: que Europa se aprovecha de la protección militar de EE.UU. sin contribuir de manera equitativa a la defensa colectiva.

Pete Hegseth, quien fungía como secretario de Defensa, secundó esta opinión, calificando de “PATÉTICO” el supuesto “aprovechamiento europeo”. Esta contundente afirmación subraya la existencia de una visión crítica y despectiva hacia la política de defensa europea y su dependencia de la potencia estadounidense. El gasto militar europeo, históricamente inferior al objetivo del 2% del PIB acordado en la OTAN, ha sido un punto constante de fricción entre Washington y varias capitales europeas.

Stephen Miller, identificado como “SM” y reconocido como un alto asesor del presidente Trump, sugirió que tanto Egipto como “Europa” deberían compensar a Estados Unidos por la operación en Yemen. Argumentó que, si Estados Unidos “restablece con éxito la libertad de navegación a un gran costo, debe extraerse alguna ganancia económica adicional a cambio”. Esta propuesta revela una concepción transaccional de las relaciones internacionales, donde la seguridad y la estabilidad se convierten en bienes sujetos a negociación y compensación económica. El incidente se produce en un contexto de crecientes tensiones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea, con disputas en sectores como el acero y la agricultura.

La reacción en Europa ha sido de exasperación y enojo. Políticos y analistas han manifestado su preocupación por la erosión de la confianza y el posible impacto en la cooperación transatlántica en áreas clave como la lucha contra el terrorismo, el cambio climático y la defensa de la democracia. La filtración se suma a una serie de incidentes que han tensado las relaciones entre Estados Unidos y Europa en los últimos años, incluyendo la retirada estadounidense del acuerdo nuclear con Irán y el Acuerdo de París sobre el clima.