MEMORIA Y ELOGIO MERECIDOS

 Por Arlindo Luciano Guillermo

Luis Hernán Mozombite, en el libro Forjadores de la cultura huanuqueña (2013), hizo una relación de ciudadanos huanuqueños cuyo aporte intelectual, académico y social ha sido muy significativo para Huánuco. Estas reseñas permiten conocer la vida, obra y trascendencia de cincuentiocho personalidades respetables. Dos libros complementan el trabajo biográfico de Luis Mozombite: Los nuestros. En Los cien años de Esteban Pavletich (2008), Andrés Cloud escribió el estudio más completo que se haya hecho sobre Esteban Pavletich Trujillo, el mayor escritor huanuqueño del siglo XX. En Historia de Huánuco (1959), Capítulo XVIII. La vida intelectual. Sus exponentes. Otros hijos ilustres de la ciudad, José Varallanos reseña una nómina de “hijos ilustres de Huánuco” de notable relevancia: Amarilis, fray Diego de Ojeda, Juan Blásquez de Valverde (rector de la universidad San Marcos, 1644-1645), Felipe Huamán de Ayala, María Oliva (madre de Santa Rosa de Lima), Micaela Villegas la Perricholi, entre otros.                   

 Ahora disponemos de Los nuestros cuya lectura es imprescindible para conocer y valorar la vida, actitud, trabajo y valía de huanuqueños representativos de Huánuco. Los nuestros (Tomo I, 2007, 2018. Págs. 118) reúne los perfiles biográficos de cinco personajes emblemáticos de la cultura huanuqueña, resultado de un concurso, en 2006, conmemorando el centenario del natalicio de Esteban Pavletich: Hermilio Valdizán. Vida y obra ejemplar y edificante (Enrique Chávez Matos), José Varallanos y su legado histórico (Pascual E. Alejo Ruiz), Daniel Alomía Robles. El vuelo de libertad (Carlos Gómez Paque), Leoncio Prado. Un caballero al servicio de la libertad (Juan Carlos Soto Inocente) y Esteban Pavletich. Luchador social y hombre de letras (Juan Tarazona Tucto). Los nuestros (Tomo II, 2021. Págs. 156) contiene diecinueve textos referidos a catorce huanuqueños desde la perspectiva de quince escritores. De los catorce, están vivos seis, que pertenecen a generaciones diferenciadas claramente: Joaquín Garay Figueroa y Gumersindo Atencia Ramírez; Oswaldo Rodríguez Martínez (sacerdote del pueblo), Samuel Cárdich (mayor poeta de Huánuco actualmente) y Edmundo Panay Lazo (defensor memorioso de la identidad cultural); y Sergio Pelo D’Ambrosio Robles (músico y compositor exitoso). Los textos son esbozos biográficos, entrevistas y reseñas de libros. Andrés Cloud no tuvo tiempo para leer el escrito de Andrés Jara. Es también un reiterado homenaje a Virgilio López Calderón, Andrés Fernández Garrido, Carlos Chávez Huapalla, Ricardo Flórez, Manuel Milla Cisneros, Carlos Showing Ferrari, Andrés Cloud.         

 Hevert Laos Visag es un veterano periodista, director de la famosa y memorable Revista PERÚ y el más grande, sin duda, editor de libros en la historia de Huánuco. Nunca se publicaron tantos libros desde la segunda mitad del siglo XX, y en lo que va del XXI, en este “valle apacible donde la primavera es eterna”, como lo ha hecho (y lo seguirá haciendo) Amarilis Indiana Editores que dirige, junto a Kelly Laos López (su talentosa hija: editora, periodista y potencial escritora) y a un selecto Consejo Editorial integrado, entre otros, por Mario Malpartida, Luis Hernán Mozombite, Andrés Jara, Wilmer Ramos, Eliseo Talancha, Jorge Cabanillas. En el haber editorial de Hevert Laos están los libros de Esteban Pavletich, Virgilio López Calderón, Manuel Milla Cisneros, Edmundo Panay Lazo, Mario Malpartida, Eliseo Talancha Crespo, Nicolás Viscaya Malpartida, José Varallanos, Rubén Berroa y Bernedo, Miguel de la Mata, Pedro Cárdich. Hevert Laos también es un gran promotor cultural, de la lectura, de la pasión por el libro y de la identidad cultural. Yo le agradezco a Hevert Laos porque permitió que un “artículo periodístico” mío se publicara en la Revista PERÚ, en octubre de 1985; desde entonces no he dejado de escribir ni de opinar públicamente, aunque no haya publicado un solo libro hasta hoy.

 Queda como tarea pendiente los esbozos biográficos de más ilustres, honorables y trascendentales huanuqueños, cuya vida, actitud, vocación de servicio, esfuerzo y aportes académicos e intelectuales y creación artística constituyen paradigmas y vigencia de la identidad cultural y social de Huánuco. Solo daremos algunos nombres: Joaquín Garay Figueroa, Isaac Villanueva Coz, Walker Soberón (el loco Soberón), Luzmila Templo Condezo (ejemplo de trabajo y prosperidad con esfuerzo propio), Mito Ramos García, Roel Tarazona Padilla, Rubén Valdez Alvarado, Wilder Palomino Anderson, Heraclio Tapia León, Javier Fano Argandoña, Adalberto Giles Zevallos (padre de Juan Giles Robles), Mitiguel Sinti Pinchi (legendario arquero del León de Huánuco), Isaías Vargas Espinoza (el gran Ruco, músico y compositor genial), monseñor Ignacio Arbulú Pineda, José Reyes Céspedes, Marino Mesa Rosales, Vilma García Negrete (“dueña y señora de la canción huanuqueña”), David Machuca Chocano. Y paramos la nominación.

  Muchos ciudadanos huanuqueños aún están vivos y merecen ser reconocidos públicamente, mientras puedan oír, ver, sentir, derramar una lágrima de emoción, saber que su vida y su trabajo ha sido útil y tuvo propósito. No esperemos que nuestros ciudadanos honorables y ejemplares mueran para recién “reventarles fuegos pirotécnicos”, firmar resoluciones, diplomas y medallas, darles elevados elogios, discursos de gratitud y reconocimiento. Lamentablemente los muertos no escuchan ni sienten los abrazos. Aprendamos valiente e hidalgamente a reconocer y valorar a los nuestros que aún transitan pausados o ligeros por las calles de la ciudad, aquellos que viven en una de las once provincias de Huánuco. Esa es la función que cumple, precisamente, el libro Los nuestros que publica Hevert Laos y Amarilis Indiana Editores. El egoísmo es comprensible, pero la necedad, la ojeriza, la exclusión premeditada, la omisión por razones ideológicas y descalificar por una pelusa en el saco constituyen una grave muestra de estupidez crónica. Todo elogio y reconocimiento en vida, hermanos huanuqueños.