Meloni y Orban: Nueva dupla europea desplaza a Merkel-Macron

Europa en reinvención: Alemania e Italia forjan una alianza “Merzoni” para reformar la Unión Europea, impulsando defensa y competitividad ante desafíos globales.

En un giro inesperado que redefine el tablero político, la Canciller de Alemania, Friedrich Merz, y la Primera Ministra de Italia, Giorgia Meloni, han consolidado una alianza estratégica apodada “Merzoni”. Este nuevo eje, que lleva gestándose discretamente durante al menos 10 meses, presentará una propuesta clave a los socios de la Unión Europea el 12 de febrero de 2026, buscando reformas urgentes para la competitividad del bloque.

Según la investigación publicada por Fortune, esta unión, nacida de la necesidad en un continente bajo creciente presión global, representa un pragmatismo estratégico que beneficia a ambas naciones y, potencialmente, a los 27 estados miembros de la Unión Europea, que juntos representan cerca del 15% del PIB mundial.

Europa redibuja su mapa: La “Merzoni” emerge tras una década de “Merkron” y 16 años de liderazgo germano

La política europea de posguerra ha visto su centro de gravedad moverse constantemente, generalmente pivotando entre Francia y Alemania, las dos economías más grandes del bloque. Durante casi una década, desde el referéndum del Brexit en 2016, la Unión Europea giró en torno al eje “Merkron” de Angela Merkel y Emmanuel Macron. Merkel, que dejó su cargo como Canciller alemana en diciembre de 2021 tras 16 años de liderazgo, aportó un pragmatismo cauteloso, mientras que Macron, con su carisma, impulsó un idealismo europeo. Juntos, guiaron al bloque a través del Brexit, la primera presidencia de Donald Trump y la crisis global de la COVID-19 iniciada en 2020. Pero esos tiempos cambiaron abruptamente, dejando un vacío de poder y dirección.

¿Una unión por necesidad o por visión política audaz?

El fin de la era “Merkron” coincidió con una serie de crisis sin precedentes que confrontan a Europa: la guerra en Ucrania que se extiende por más de 2 años, la imprevisibilidad política de Estados Unidos, crecientes presiones climáticas, tensiones migratorias persistentes con millones de personas buscando refugio y el colapso de antiguos regímenes de control de armas. La reconfortante suposición post-Guerra Fría de que la paz en Europa era permanente, una creencia sostenida por siete décadas, se ha desvanecido. Es en este vacío de poder y seguridad donde Merz y Meloni, figuras inicialmente dispares, han encontrado un terreno común para una alianza que muchos ven como puramente transaccional, pero con implicaciones de largo alcance para los 450 millones de ciudadanos europeos.

Del eje franco-alemán a la nueva tríada estratégica europea

A primera vista, la pareja Merz-Meloni parece extraña. Friedrich Merz es un conservador atlantista y un liberal económico sin remordimientos, cuyo libro de 2008 “Atrévete a más capitalismo” señalaba una agenda pro-mercado. Aboga por reconstruir la capacidad militar alemana, un alejamiento de décadas de reticencia. Giorgia Meloni, por su parte, ascendió al poder desde la derecha nacionalista italiana; su partido, Fratelli d’Italia, tiene raíces en el fascismo de Mussolini. Sin embargo, en el cargo, ha demostrado una habilidad política asombrosa, reposicionándose como una actriz europea responsable, manteniendo el apoyo a Ucrania y cooperando con la UE, al tiempo que cultiva fuertes lazos con Washington. Italia, con la tercera economía más grande de la Eurozona, busca consolidar su influencia, mientras que Alemania, el motor económico con una población de 84 millones de habitantes, necesita socios estratégicos para impulsar la defensa y la competitividad.

¿Podrá Europa resistir el efecto Trump y sus implicaciones para la seguridad continental?

Irónicamente, la unidad europea a menudo ha surgido en respuesta a crisis externas. El Brexit, ocurrido hace 8 años, fortaleció el sentimiento pro-UE en el continente. De manera similar, la invasión rusa de Ucrania en 2022 reavivó la OTAN y la cooperación de la UE. Ahora, la posibilidad de un segundo mandato de Donald Trump, con sus coqueteos sobre el abandono de los compromisos de la OTAN y las amenazas arancelarias, ha generado una alarma significativa en la conciencia política europea. Encuestas recientes indican que un abrumador 75% de los europeos apoya una cooperación de defensa más sólida. Para líderes como Merz y Meloni, esto crea un espacio político para implementar políticas que habrían sido impensables hace una década, como el aumento del gasto militar y políticas migratorias más estrictas, y para cumplir con el objetivo de la OTAN de destinar un 2% del PIB a defensa.

Miles de millones de euros en rearme: Alemania e Italia apuestan por la defensa conjunta en una década clave

El cambio más drástico se observa en Alemania, que durante décadas evitó el liderazgo militar, marcada por su historia y protegida por garantías de seguridad de EE. UU. Esa era está terminando. Funcionarios alemanes hablan de rearme y preparación de defensa europea, con Merz declarando en septiembre de 2025 que “no estamos en guerra, pero tampoco estamos ya en paz”. El nuevo plan de acción germano-italiano fortalece explícitamente la cooperación en defensa, ciberseguridad e industrias estratégicas. Ambos gobiernos planean, por ejemplo, el mayor proyecto conjunto de defensa de Europa, con Roma programando una adquisición de hasta 24 mil millones de dólares (equivalentes a 20 mil millones de euros) con el fabricante alemán Rheinmetall, incluyendo cientos de vehículos blindados y tanques de nueva generación. Este acuerdo monumental, que representa un paso audaz, refleja un push concertado para fortalecer la capacidad militar europea y anclar el rearme en asociaciones industriales.

El futuro en juego: Desafíos económicos y políticos para la audaz dupla “Merzoni”

La asociación “Merzoni” enfrenta pruebas considerables. La economía de Italia, con una deuda pública que supera el 140% de su PIB y una población de 59 millones de habitantes, sigue siendo frágil. El modelo exportador de Alemania, que generó un superávit comercial de 1.2 billones de euros en 2023, lucha en medio de cambios económicos globales. Además, los movimientos populistas y de extrema derecha continúan desafiando la cohesión de la UE en varias naciones, como Francia y Países Bajos, donde estas fuerzas ganaron terreno electoralmente en 2024. A estos factores se suma la sensibilidad política de la integración de defensa entre las naciones miembros, recordando que el Tratado de Roma, fundador de la Comunidad Económica Europea, fue firmado por apenas 6 países en 1957.

¿Podrá esta alianza forjar una Europa más resiliente y proactiva, o se desmoronará bajo la presión?

La historia ha demostrado que la necesidad a menudo impulsa la integración europea, y a medida que las crisis se acumulan, la cooperación se vuelve menos opcional. La cuestión fundamental es si Europa puede pasar de una gestión reactiva de crisis a una estrategia geopolítica proactiva en los próximos 5 a 10 años. La audaz asociación entre Alemania e Italia sugiere que el mapa político de Europa está siendo redibujado no por grandes visiones federales, sino por alianzas pragmáticas moldeadas por el temor a un futuro incierto, la imperiosa necesidad de seguridad y la constante búsqueda de nuevas oportunidades de influencia que puedan asegurar la estabilidad y prosperidad del continente.

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